Washington, D.C.- Congresistas demócratas de la Cámara de Representantes de Estados Unidos divulgaron este miércoles correos electrónicos atribuidos a Jeffrey Epstein, el financista convicto por delitos sexuales que se suicidó en 2019, en los que se menciona repetidamente al presidente Donald Trump. Los mensajes, intercambiados con su asociada Ghislaine Maxwell y el periodista Michael Wolff, sugieren conocimiento de Trump sobre las actividades ilícitas de Epstein y tiempo compartido con una de sus víctimas. La filtración ocurre en medio de un cierre del gobierno federal que supera el mes de duración y desvía la atención de la agenda legislativa prevista para hoy.
En un correo de 2011 dirigido a Maxwell, Epstein describe cómo Trump pasó varias horas en su residencia de Palm Beach con una mujer cuya identidad fue inicialmente protegida mediante tachaduras, pero que fuentes posteriores identificaron como Virginia Giuffre, una de las principales denunciantes de la red de explotación sexual y quien falleció por suicidio en abril de este año. Giuffre, que demandó a Maxwell por su rol en el tráfico de menores, había declarado previamente que sus interacciones con Trump fueron cordiales y exentas de irregularidades. El mensaje también califica a Trump como «el perro que aún no ha ladrado», una expresión que, según analistas, implica reserva o silencio estratégico ante posibles escándalos.
Este intercambio forma parte de una producción de documentos entregados por los administradores de la herencia de Epstein al Comité de Supervisión de la Cámara, que incluyó casi tres mil archivos con más de veintitrés mil páginas. Los demócratas argumentan que estos textos exponen un intento de encubrimiento por parte de la administración Trump, al tiempo que resaltan la proximidad social entre el presidente y Epstein durante los años noventa y principios de los dos mil, cuando ambos frecuentaban círculos de élite en Florida y Nueva York.
Otro correo, fechado en 2019 y dirigido al autor Michael Wolff –conocido por sus libros críticos sobre Trump–, afirma que el presidente «sabía lo de las chicas», en aparente alusión a las jóvenes reclutadas para la red de Epstein. En el mismo mensaje, Epstein relata que Trump habría instado a Maxwell a cesar el suministro de menores al propio financista, una petición que, de confirmarse, podría indicar conciencia de las operaciones ilícitas. Wolff, contactado por este medio, declinó comentar, pero fuentes cercanas al periodista indicaron que el intercambio ocurrió poco antes del suicidio de Epstein en una prisión neoyorquina, mientras aguardaba juicio por tráfico sexual.
Maxwell, condenada a veinte años de cárcel por trata de personas en 2021, no ha respondido a solicitudes de aclaración desde su reclusión en una penitenciaría federal de Florida. Estos detalles amplían revelaciones previas de documentos desclasificados en 2024, que mencionaban vuelos compartidos en el jet privado de Epstein –conocido como Lolita Express– pero sin evidencia directa de participación de Trump en abusos.
Advertencia periodística en 2015 genera debate sobre negaciones
Un tercer correo, de 2015, muestra a Wolff alertando a Epstein sobre una inminente consulta de la cadena CNN a Trump, entonces precandidato republicano, respecto a su vínculo con el financista. Epstein responde solicitando sugerencias para una réplica, a lo que Wolff contesta: «Creo que deberías dejarle que se ahorque solo. Si dice que no ha estado en la casa o que no ha montado en el avión, eso te dará una ventaja». Esta frase ha avivado especulaciones sobre estrategias de desmentido, ya que Trump ha reconocido públicamente una amistad pasada con Epstein, pero insiste en que la rompió alrededor de 2004 tras expulsarlo de su club Mar-a-Lago por conducta inapropiada con el personal.
Los republicanos del Comité de Supervisión contraatacaron con la publicación de más de veinte mil documentos adicionales del patrimonio de Epstein, que incluyen correos y registros financieros sin menciones directas a Trump en contextos delictivos. Esta movida busca contrarrestar lo que llaman una «narrativa fabricada» por los demócratas.
La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, rechazó de plano las revelaciones, calificándolas de «filtración selectiva a medios afines» destinada a calumniar al presidente. «La víctima no identificada es la difunta Virginia Giuffre, quien repitió que Trump no participó en ilícitos y fue ‘más que amable’ en sus encuentros», enfatizó Leavitt en un comunicado. Agregó que tales maniobras buscan distraer de los «logros históricos» de Trump, como la inminente reapertura del gobierno tras negociaciones bipartidistas.
Trump, por su parte, utilizó su red social Truth Social para denunciar: «Los demócratas reviven el engaño de Epstein para ocultar su fracaso en el cierre gubernamental y otros desastres». La Casa Blanca mantiene que los demócratas actúan con «mala fe» en un momento en que la Cámara debía votar la reanudación de operaciones federales, afectadas por desacuerdos presupuestarios desde octubre.
El caso Epstein ha perseguido a figuras políticas estadounidenses desde su detención en 2019, con demandas de transparencia que trascienden líneas partidarias. Diversos grupos, incluidos aliados de Trump, exigen la desclasificación total de archivos retenidos por el Departamento de Justicia, criticando promesas incumplidas de la administración para publicarlos. La herencia de Epstein entregó los documentos el lunes, cumpliendo una citación congresional, pero periodistas y legisladores continúan revisándolos en busca de novedades.
En el corto plazo, la Cámara de Representantes podría someter a voto la divulgación íntegra de los archivos pendientes, un paso que podría intensificar el escrutinio sobre Trump a semanas de las elecciones intermedias de 2026. Mientras tanto, el cierre del gobierno –que deja a cientos de miles de empleados sin salario– pende de un hilo, eclipsado por este resurgimiento del escándalo.



