Ciudad de México.- La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, convocó a la militancia del partido oficialista y a sus simpatizantes a iniciar una movilización social masiva a partir de la próxima semana, con el objetivo de tomar las plazas públicas del país para distribuir volantes y periódicos informativos que denuncien lo que calificó como una estrategia de injerencismo por parte del gobierno de los Estados Unidos. Durante el informe de rendición de cuentas celebrado en el Monumento a la Revolución, la titular del Ejecutivo federal llamó a trasladar la defensa de la soberanía nacional de las tribunas institucionales a las calles.
Estrategia de difusión comunitaria
La mandataria federal detalló que la consigna operativa para las brigadas civiles consistirá en informar detalladamente a la población sobre el impacto de las recientes presiones diplomáticas, comerciales y de procuración de justicia ejercidas por las agencias norteamericanas, particularmente en lo tocante a las solicitudes de extradición de exfuncionarios sinaloenses. La patria no se vende, la patria se defiende, sentenció Sheinbaum Pardo desde el pódium central, instruyendo a las dirigencias de su movimiento a organizar comités vecinales y células de difusión en los 32 estados de la república para contrarrestar la narrativa de los medios tradicionales.
Activación de las bases populares
El llamado de la presidenta a reactivar el reparto de propaganda escrita representa el retorno a las tácticas tradicionales de movilización de las bases populares, una herramienta utilizada históricamente por su partido para cohesionar el apoyo civil ante coyunturas de alta tensión política. Al trasladar el debate hacia el espacio público, la jefa del Ejecutivo central busca diluir el impacto de las críticas de la oposición y consolidar un frente de resistencia civil que legitime la postura de su administración de no ceder ante las demandas punitivas de Washington.
Resistencia ante la fiscalización externa
Hacia el cierre de su intervención, Sheinbaum insistió en que la soberanía de México no puede ser objeto de negociación ni de tutelaje extranjero bajo ninguna circunstancia económica o de seguridad. La presidenta concluyó que la movilización en las plazas públicas demostrará la solidez del respaldo ciudadano hacia su gestión, reiterando que las determinaciones de su gobierno responderán exclusivamente al mandato de la ley nacional y de los tribunales locales, rechazando de forma categórica cualquier intento de fiscalización o intervención por parte de las autoridades del país vecino.



