Castro nació en la localidad oriental de Birán en 1926. Desde joven destacó en la vida universitaria de La Habana como abogado y opositor a los regímenes de turno. Su trayectoria dio un giro definitivo el 26 de julio de 1953, cuando encabezó el asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba. Aunque la acción militar fracasó y lo llevó a prisión, marcó el inicio del movimiento insurrecto que derrocó al dictador Fulgencio Batista el primero de enero de 1959.
A partir de su llegada al poder como primer ministro y posteriormente como presidente, el dirigente implementó profundas transformaciones sociales. Entre los logros más reconocidos por sus simpatizantes figuran la campaña nacional de alfabetización, la gratuidad universal de la salud y la educación, y una política exterior de carácter antimperialista que desafió la influencia de Estados Unidos en la región.
Por otro lado, sectores opositores, analistas y organismos internacionales señalan los aspectos más cuestionados de su administración. Durante sus casi cincuenta años al frente del país, se suprimieron los partidos políticos de oposición, se limitó la libertad de prensa y expresión, y se consolidó un sistema de partido único de corte marxista-leninista. Asimismo, la economía cubana sufrió severas crisis, agravadas por el embargo comercial estadounidense y la caída del bloque soviético.
Tras delegar el poder de manera definitiva en su hermano Raúl Castro en el año 2008, Fidel se dedicó a la reflexión política y a la redacción de artículos de opinión hasta su fallecimiento el 25 de noviembre de 2016 en La Habana.
A cien años de su alumbramiento, la figura de Fidel Castro continúa generando posturas encontradas. Para sus seguidores representa el símbolo de la soberanía nacional y la dignidad frente a potencias extranjeras, mientras que para sus detractores encarna la prolongación de un modelo autoritario que afectó los derechos civiles y económicos de la ciudadanía cubana.



