San Francisco del Rincón, Guanajuato.-El expresidente Vicente Fox Quesada desató una fuerte polémica en el escenario político nacional al admitir públicamente que intervino de manera directa en el proceso electoral de 2006 para asegurar la victoria de Felipe Calderón y evitar que la Presidencia de la República cambiara de partido.
Durante una entrevista concedida al periodista español Juan Luis Cebrián, el exmandatario abordó los detalles de aquella contienda marcada por la polarización y la mínima diferencia de votos contra el entonces candidato opositor Andrés Manuel López Obrador. Al reflexionar sobre la continuidad de su administración y el relevo en el Poder Ejecutivo, el guanajuatense reconoció de forma explícita el rol que desempeñó: «2006 viene la siguiente elección, gana Calderón, o lo puedo decir aquí: hice que ganara Calderón, aunque no es muy democrático decir eso».
Para justificar sus acciones, el exjefe del Ejecutivo comparó la administración del Estado mexicano con el funcionamiento de una empresa privada, señalando que la sucesión presidencial debía tratarse con la misma lógica empresarial de elegir al sucesor adecuado para proteger los intereses del negocio. Al respecto, el exmandatario puntualizó: «El empresario que tiene que operar un negocio y hacerlo exitoso, debe tener en su mente en manos de quién va a dejar esa empresa. Eso es una pregunta y una decisión muy fundamental de un verdadero empresario».
Asimismo, recordó las directrices que se fijó internamente durante el tramo final de su gobierno para garantizar la permanencia de Acción Nacional en el poder: «Vicente, tú le vas a dejar el poder a alguien del PAN. Así que empieza a trabajar, tienes que ganar para que quede el PAN y le puedas entregar las riendas del país».
Estas declaraciones reviven uno de los episodios más disputados de la historia democrática reciente de México. Las elecciones federales de 2006 concluyeron con un margen oficial sumamente cerrado —de apenas 0.58 por ciento de diferencia entre el candidato del PAN y el de la coalición opositora—, lo que derivó en denuncias formales de fraude electoral, protestas masivas y un prolongado conflicto poselectoral que mantuvo en vilo al país.
Aunque en el pasado el propio Fox había matizado su participación institucional en aquellos comicios, la nueva revelación sobre su injerencia directa reavivó las críticas de actores políticos e integrantes del actual gobierno federal, quienes interpretan sus palabras como la confirmación de una intromisión desde el poder presidencial en contra de la voluntad popular.



