Teherán, Irán.– El Cuartel General Central Khatam al Anbiya, máximo órgano operativo del mando militar del Ejército de Irán, decretó el cierre total e inmediato del estrecho de Ormuz para todo tipo de navegación marítima, una medida drástica de repercusión global que clausura el paso a buques mercantes y barcos cisterna petroleros en medio de la peor escalada de tensiones bélicas con los Estados Unidos.
De acuerdo con un comunicado oficial de la cúpula militar iraní difundido por la agencia estatal de noticias IRNA durante la madrugada de este jueves, la determinación responde directamente al inicio de las incursiones aéreas y bombardeos ejecutados por las fuerzas armadas estadounidenses en diversas regiones estratégicas del sur de la provincia de Hormozgan, hechos que la comandancia persa calificó como actos de agresión que han destruido las condiciones de seguridad en las aguas territoriales del golfo Pérsico.
El mandato de bloqueo prohíbe de forma tajante el tránsito de cualquier embarcación comercial por este paso de agua binacional, afectando los flujos globales de abastecimiento energético. El estrecho de Ormuz es considerado el corredor marítimo de crudo más importante del mundo, un punto estratégico de apenas 33 kilómetros de ancho en su zona más estrecha por donde circula diariamente una quinta parte del consumo mundial de petróleo, equivalente a aproximadamente 21 millones de barriles procedentes de los principales productores de Oriente Medio como Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait.
Analistas económicos internacionales advierten que la parálisis total del tráfico naviero en Ormuz provocará una reacción en cadena inmediata en los mercados financieros, disparando los precios internacionales del barril de petróleo de referencia Brent y Texas a máximos históricos debido al temor de un desabasto prolongado. Asimismo, el corte en las rutas mercantiles obligará a las grandes navieras a desviar sus flotas hacia trayectos considerablemente más largos y costosos alrededor del continente africano, encareciendo los fletes del comercio marítimo global.
La declaratoria del mando militar iraní sitúa al conflicto en una dimensión de crisis internacional de consecuencias impredecibles. Mientras las baterías antiaéreas persas se mantienen en alerta ante nuevas oleadas de bombardeos ordenadas desde Washington, el bloqueo de esta vía de comunicación marítima eleva el riesgo de confrontaciones directas de carácter naval si la coalición occidental decide ejecutar operaciones de escolta militar o misiones de fuerza para restablecer por la vía armada la libre navegación en el golfo.



