Chihuahua, Chihuahua.- El brote de sarampión en Chihuahua se originó por un caso importado directamente desde Texas, Estados Unidos, en febrero de 2025, cuando un niño de 9 años —miembro de una comunidad menonita del municipio de Cuauhtémoc— regresó de un viaje a Seminole, Texas, donde ya circulaba el virus en un brote activo entre poblaciones con baja vacunación. Este contagio inicial, confirmado por la Secretaría de Salud de Chihuahua el 14 o 20 de febrero de 2025, introdujo el mismo linaje genético del virus detectado en Texas, según análisis del Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemiológica (InDRE), y detonó la transmisión explosiva en México.
Chihuahua se consolidó como el epicentro más severo del brote nacional durante 2025-2026, acumulando alrededor de 4,500 a 4,510 casos confirmados —cerca del 45-49% del total de México, que superó los 10,000 casos— y 21 defunciones de las 31 registradas en el país hasta mediados de febrero de 2026, de acuerdo con reportes de la Secretaría de Salud federal y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). La tasa de incidencia alcanzó picos elevados, con cientos de contagios diarios en los meses críticos de 2025, y el estado concentró la fase más letal, especialmente entre niños.
El virus se propagó rápidamente en comunidades menonitas de Cuauhtémoc y alrededores, donde el rechazo a la vacunación por motivos religiosos y culturales generó coberturas iniciales muy bajas, facilitando la transmisión en entornos de contacto cercano como escuelas, iglesias y campos agrícolas. Posteriormente, alcanzó a poblaciones indígenas rarámuri en la sierra, agravado por factores como dispersión geográfica, acceso limitado a servicios de salud, violencia que obstaculizó brigadas sanitarias y esquemas vacunales incompletos, lo que elevó la letalidad en menores.
Aunque en 2026 el brote está prácticamente controlado en Chihuahua —con reportes de cero o muy pocos casos nuevos activos tras aplicar más de un millón de dosis en campañas masivas casa por casa—, el episodio resalta los riesgos de la movilidad transfronteriza en regiones con vínculos familiares y culturales fuertes entre Texas y Chihuahua. La introducción desde Texas, combinada con bolsillos de rechazo vacunal religioso y marginación indígena, convirtió al estado en el foco más grave del brote continental, evidenciando la necesidad de estrategias que integren diálogo intercultural, educación sanitaria y equidad en el acceso a vacunas para evitar reintroducciones futuras en un contexto de circulación regional del virus.



