Ciudad de México.- La Comisión Federal de Electricidad (CFE) acelera el despliegue nacional de medidores digitales AMI (Infraestructura de Medición Avanzada), dispositivos que sustituyen progresivamente a los antiguos medidores analógicos y prometen acabar con lecturas estimadas, cobros inexactos y el robo de energía.
Estos aparatos registran el consumo en tiempo real y envían la información de forma remota a los centros de control de la CFE, sin necesidad de que un trabajador acuda a tomar la lectura. Además, permiten cortes y reconexiones inmediatas en caso de adeudos, integran paneles solares sin complicaciones y detectan automáticamente intentos de manipulación o “diablitos”.
El cambio es completamente gratuito para los usuarios y se realiza de manera gradual colonia por colonia. Cuando el personal de la empresa toque a la puerta, solo debe mostrar credencial vigente con fotografía y orden de trabajo. Los usuarios también pueden solicitar el reemplazo voluntario si su medidor actual presenta fallas.
Entre los beneficios más destacados están la eliminación de cobros estimados o inflados por errores de lectura, la detección inmediata de fugas internas en la instalación domiciliaria —lo que puede reducir la factura— y una facturación 100 % basada en el consumo real.
Sin embargo, la precisión también implica mayor rigor: quien intente alterar el medidor o acumule adeudos enfrentará suspensión remota del servicio y, en caso de robo de energía comprobado, multas que van de 50 mil hasta 278 mil pesos, además de penas de 3 a 10 años de prisión según el Código Penal Federal.
Hasta ahora, la CFE ha instalado más de 10 millones de estos medidores en todo el país y prevé completar la transición en los próximos años. Para muchos usuarios honestos representa ahorro y transparencia; para quienes solían pagar menos de lo que consumían, el recibo podría aumentar al reflejar por primera vez su consumo real.



