El 8 de diciembre de 2025, la ciudad conmemoró el 366 aniversario de su fundación con una ceremonia que revivió los orígenes históricos en el exterior de la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe. El evento, organizado por el Gobierno Municipal, incluyó una representación del momento clave en 1659 cuando Fray García de San Francisco estableció la misión, marcando el nacimiento de lo que hoy es una de las fronteras más dinámicas de México.
La fundación de Ciudad Juárez se remonta al 8 de diciembre de 1659, cuando Fray García de San Francisco, un fraile franciscano originario de España, respondió a la petición de los capitanes y ancianos de los indios mansos. Estos indígenas, conocidos por su disposición pacífica, solicitaron que se les predicara el Evangelio en la región conocida como El Paso del Norte, un cruce estratégico del Río Bravo. Acompañado por Fray Juan de Salazar y diez familias de indios cristianos, Fray García bendijo el territorio, erigió una cruz y construyó una modesta iglesia de palos y lodo, junto con un convento. Dedicó el templo a la Virgen de Guadalupe, cuya festividad coincide con la fecha, consolidando así el núcleo inicial de población que evolucionaría en Ciudad Juárez y su vecina El Paso, Texas.
Según registros históricos, Fray García, quien tenía alrededor de 50 años en ese momento, llegó a la zona tras un viaje desde el sur, impulsado por la misión evangelizadora de la orden franciscana. La misión no solo sirvió como centro religioso, sino también como punto de encuentro para comunidades indígenas como los mansos y piros, facilitando el intercambio cultural y el asentamiento en una región árida pero estratégica para el comercio y la migración. Esta fundación fue parte de la expansión colonial española en el norte de Nueva España, y la Misión de Guadalupe se convirtió en un hito patrimonial, preservado hasta hoy como testimonio de esos inicios.
En la conmemoración de 2025, la ceremonia comenzó con la participación de matachines, cuyos tambores y guajes llenaron el aire de sonidos tradicionales, acompañados por el aroma a incienso. La Banda de Música de la Dirección de Educación y la escolta con banda de guerra de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal aportaron solemnidad al acto. Historiadores y danzantes recrearon el pasaje histórico, destacando la bendición del territorio y la edificación de la iglesia primitiva.
El protocolo estuvo a cargo de Jorge Ignacio Frausto Ojeda, y contó con la presencia de don Cruz Camargo y su esposa Amadita, descendientes directos del gobernador Juan Manso, quien había solicitado la predicación a Fray García. El alcalde Cruz Pérez Cuéllar, acompañado por su esposa Rubí Enríquez y funcionarios municipales, colocó una ofrenda floral ante la escultura de Fray García instalada en el exterior de la misión.
En su intervención, el alcalde Pérez Cuéllar reflexionó sobre su gestión, que inició hace poco más de cuatro años, y expresó gratitud por liderar la ciudad donde nació. Destacó el crecimiento de Juárez a lo largo de 366 años, reconociendo que los retos persisten, pero que los avances son notables. Señaló que la ciudad se ha posicionado como una potencia mundial, atractiva para empresas por la calidad de su mano de obra. Insistió en la necesidad de ratificar el compromiso con Juárez y mantener el esfuerzo constante.
La ceremonia culminó con el canto de Las Mañanitas por el Mariachi Oro Juvenil de la Dirección de Educación. Asistieron figuras como la presidenta del DIF Municipal, Rubí Enríquez; Sergio Rodríguez, director general de Protección Civil; Jesús Manuel García, coordinador de Seguridad Vial; César Omar Muñoz Morales, titular de Seguridad Pública Municipal; Enrique Licón, coordinador de Directores; el regidor Jorge Bueno; la síndica Ana Carmen Estrada; Guillermo Alvídrez Olivas, director de Educación; el párroco de Catedral, Eduardo Hayen; y alumnos de la Escuela Primaria Francisco Zarco.
Este aniversario no solo honra el legado histórico, sino que resalta la resiliencia de Ciudad Juárez, una urbe que ha superado desafíos como la violencia pasada y la migración, para emerger como un polo industrial y cultural en la frontera México-Estados Unidos. La misión original, ahora un sitio turístico y religioso, sigue siendo el corazón simbólico de la ciudad, recordando sus raíces indígenas y coloniales.