El nuevo auditor es hijo de Fernando Aureliano Hernández Palacios Mirón, quien fuera secretario particular de Sheinbaum durante su gestión como jefa de gobierno de la Ciudad de México y su colaborador de mayor confianza desde que ambos coincidieron en la administración de la alcaldía Tlalpan. Esta relación ha provocado que legisladores de oposición y organizaciones civiles cuestionen la imparcialidad del órgano encargado de fiscalizar el gasto público federal.
Durante el proceso de selección, diversas voces advirtieron sobre el riesgo de un conflicto de interés, señalando que la autonomía técnica de la institución podría verse comprometida al quedar en manos de una figura vinculada por lealtades personales al Ejecutivo Federal. Críticos del nombramiento sostienen que este relevo asegura una fiscalización cómoda para la actual administración, especialmente en lo que respecta a los programas prioritarios y las obras insignia del gobierno.
Por su parte, el bloque oficialista defendió la trayectoria de Hernández Palacios Cardel, destacando su experiencia previa como auditor especial del gasto federalizado dentro de la propia institución. Argumentaron que su capacidad técnica y el respaldo de más de 90 aspirantes en el proceso de terna avalan su idoneidad para el cargo, minimizando los señalamientos sobre su entorno familiar como ataques políticos.
Hernández Palacios Cardel sustituirá formalmente a David Colmenares Páramo el próximo 15 de marzo, asumiendo la responsabilidad de vigilar el uso de los recursos públicos en un momento de alta polarización sobre la transparencia gubernamental.