LA HABANA, Cuba.- La isla sufrió este lunes un apagón total que afectó a sus 11 millones de habitantes, en medio de un profundo deterioro de su red eléctrica y una aguda escasez de combustible agravada por sanciones estadounidenses.
El Ministerio de Energía y Minas informó en la red social X sobre una “desconexión total” del Sistema Eléctrico Nacional y señaló que se investiga la causa, sin reportar fallas en las unidades que operaban en ese momento. Se trata del tercer apagón masivo en los últimos cuatro meses y el sexto en año y medio.
Residentes de La Habana expresaron su frustración ante las constantes interrupciones. Tomás David Velázquez Felipe, de 61 años, dijo que las dificultades lo llevan a pensar que muchos cubanos deberían emigrar. “Lo poquito que tenemos para comer se echa a perder. Este pueblo está envejecido para seguir sufriendo”, afirmó.
Yaimisel Sánchez Peña, de 48 años, lamentó la pérdida de alimentos comprados con remesas familiares, mientras Mercedes Velázquez, de 71, relató cómo tuvo que regalar sopa fresca para evitar desecharla.
Expertos atribuyen la crisis al envejecimiento de la infraestructura, que no ha recibido mantenimiento adecuado. William LeoGrande, profesor de la American University, describió a los técnicos cubanos como “magos” por mantener operativa una red obsoleta. Advirtió que, sin petróleo importado, el país podría enfrentar una “miseria constante”, colapso económico y migración masiva.
El gobierno cubano culpó en parte al bloqueo energético impuesto por Estados Unidos tras advertencias del presidente Donald Trump en enero, quien amenazó con aranceles a naciones que suministren petróleo a la isla. Trump condicionó el alivio de sanciones a la liberación de presos políticos y avances hacia la liberalización. El lunes, Trump declaró que tendría el “honor de tomar Cuba”, ya sea liberándola o asumiendo su control, al calificarla como una “nación muy debilitada”.
La Embajada de Estados Unidos en La Habana confirmó la inestabilidad de la red y recomendó a los ciudadanos prepararse para cortes prolongados, conservando agua, alimentos y combustible.
Los envíos de petróleo venezolano se detuvieron tras una operación militar estadounidense en Venezuela a inicios de enero. Aunque Cuba produce parte de su energía y ha incrementado el uso de renovables, no alcanza para cubrir la demanda. El presidente Miguel Díaz-Canel confirmó que no han llegado buques con combustible en más de tres meses y que se operaba con fuentes limitadas, lo que obligó a posponer cirugías.
Analistas describen la situación como una “tormenta perfecta”: infraestructura deteriorada, falta de liquidez para repuestos y corrosión en plantas termoeléctricas por el uso de fuelóleo alto en azufre. El gobierno mantiene conversaciones con Washington mientras la crisis se profundiza.