San Francisco, California – El gigante del comercio electrónico Amazon se prepara para eliminar hasta 30.000 puestos de trabajo en su estructura corporativa a partir de este martes, en un movimiento que busca frenar gastos excesivos y corregir la sobre contratación impulsada por la demanda récord de la pandemia, revelaron tres fuentes cercanas al asunto. Esta cifra, aunque representa solo un porcentaje mínimo de los 1.55 millones de empleados totales de la compañía, golpearía cerca del 10 por ciento de sus aproximadamente 350,000 trabajadores de oficina, convirtiéndose en el despido más amplio desde finales de 2022, cuando se eliminaron alrededor de 27,000 plazas.
Un portavoz de Amazon rehusó emitir comentarios al respecto, manteniendo el hermetismo habitual en estos anuncios corporativos. Sin embargo, informes independientes confirman que ya se han notificado 14,000 despidos iniciales, con la posibilidad de que el total ascienda según evolucionen las prioridades financieras de la empresa. Los gerentes de los equipos afectados recibieron capacitación el lunes para manejar las comunicaciones con el personal, tras el envío de correos electrónicos masivos que comenzarán a circular esta mañana.
Los recortes, que se extenderán por varias áreas, impactarán de manera particular en recursos humanos –conocida internamente como Experiencia y Tecnología de Personas, o PXT–, operaciones, dispositivos y servicios, así como en Amazon Web Servicios, el pilar de la compañía en computación en la nube, según las fuentes consultadas. En el caso de recursos humanos, se estima un tijeretazo del 15 por ciento, lo que podría alterar profundamente las dinámicas internas de contratación y retención de talento.
Esta oleada de despidos no surge de la nada: en los últimos dos años, Amazon ha podado miles de posiciones en divisiones como dispositivos, comunicaciones y podcasting, en un esfuerzo sostenido por aligerar la estructura operativa. Ahora, con la economía digital aún tambaleante por la inflación y la competencia feroz, la empresa acelera estos ajustes para priorizar inversiones a largo plazo, como la expansión de su infraestructura en inteligencia artificial.
La cruzada contra la burocracia y el auge de la inteligencia artificial
El director ejecutivo Andy Jassy lidera una ofensiva contra lo que él mismo califica como un exceso de burocracia, que incluye la reducción de gerentes y la eliminación de procesos redundantes. En este marco, instaló una línea anónima de quejas para detectar ineficiencias, que ha generado más de 1.500 respuestas y provocado más de 450 cambios procedimentales, según reveló Jassy a inicios de este año.
En junio pasado, el mismo directivo advirtió que el mayor uso de herramientas de inteligencia artificial provocaría más despidos, al automatizar tareas repetitivas y rutinarias. «Este último movimiento indica que Amazon está obteniendo suficientes ganancias de productividad impulsadas por la inteligencia artificial en sus equipos corporativos para justificar una reducción sustancial de personal», analizó Sky Canaves, experta de eMarketer. La compañía enfrenta presiones a corto plazo para compensar las millonarias inversiones en su red de inteligencia artificial, un terreno donde compite codo a codo con rivales como Google y Microsoft.
Otro factor que explica la magnitud de estos recortes es el fracaso de un programa iniciado a inicios de año, que obliga a los empleados a regresar a las oficinas cinco días por semana –una de las políticas más estrictas en el sector tecnológico–, el cual no ha logrado la deserción natural esperada, según dos de las fuentes. Algunos trabajadores que no cumplen con el registro diario, ya sea por residir lejos de las sedes corporativas o por otras circunstancias, están siendo notificados de que han renunciado voluntariamente, lo que les impide acceder a indemnizaciones y genera ahorros adicionales para la empresa.
El alcance total de esta ronda de despidos permanece incierto, ya que podría variar con los vaivenes en las estrategias financieras de Amazon. Lo que sí es claro es que esta maniobra refleja un giro profundo en la cultura corporativa: de la euforia expansiva de la era pandémica a una era de eficiencia implacable, donde la tecnología redefine no solo los productos, sino también el futuro laboral de miles.



