Chihuahua, Chih.- La rickettsiosis, conocida como la fiebre manchada por garrapatas, azota con fuerza al estado de Chihuahua, donde se han confirmado 89 casos y 43 defunciones en lo que va del año, cifras que posicionan a la entidad como la más afectada a nivel nacional. Expertos en salud advierten que el brote, impulsado por la proliferación de garrapatas en zonas urbanas y rurales, podría escalar si no se intensifican las medidas preventivas, dejando en evidencia fallas en el control vectorial y el diagnóstico oportuno.
El panorama es sombrío: de las 43 víctimas fatales, la mayoría corresponde a niños y adultos jóvenes, con un enfoque particular en los grupos de 5 a 14 años, que acumulan el mayor número de contagios. Esta enfermedad bacteriana, transmitida principalmente por el piquete de garrapatas infectadas con Rickettsia rickettsii, provoca síntomas como fiebre alta, erupciones cutáneas y fallos multiorgánicos si no se trata a tiempo con antibióticos como la doxiciclina. En Chihuahua, el impacto ha sido devastador, superando con creces los registros de años anteriores y obligando a las autoridades a declarar alerta sanitaria en múltiples municipios.
Chihuahua capital y Ciudad Juárez: los epicentros de la crisis
En el corazón del problema se encuentran Chihuahua capital y Ciudad Juárez, donde se concentra más del 60% de los casos reportados. La capital estatal lidera con 26 infecciones confirmadas y al menos 20 defunciones, mientras que Juárez suma 21 casos y cuatro muertes, según datos preliminares de la Secretaría de Salud estatal. Estos focos urbanos, paradójicamente, han visto un repunte en la presencia de garrapatas en parques, escuelas y áreas residenciales, agravado por el clima seco y las lluvias atípicas que favorecen la reproducción del vector.
Residentes como María González, madre de un niño hospitalizado en Juárez, relatan el terror cotidiano: «Mi hijo jugaba en el patio y en una semana estaba luchando por su vida; nadie nos advirtió del riesgo tan cerca de casa».
Autoridades locales han implementado fumigaciones masivas y campañas de desparasitación en perros, pero críticos señalan que las acciones llegan tarde. El subsecretario de Salud, Efrén Encinas, reconoció en conferencia que «la detección temprana es clave, pero la subnotificación en comunidades indígenas complica el panorama». En contraste con el interior del estado, donde municipios como Meoqui reportan solo cuatro casos, las urbes fronterizas y centrales acumulan la carga letal, convirtiéndolas en zonas de alto riesgo donde el problema es más grave y urgente.
Posición nacional: Chihuahua lidera un ranking alarmante de mortalidad
A nivel nacional, Chihuahua ocupa el primer lugar en defunciones por rickettsiosis, con 43 víctimas que representan más del 40% del total estimado en el país, que ronda las 100 muertes hasta octubre. Le siguen Baja California con 31 fallecidos y Sinaloa con 12, según reportes de la Secretaría de Salud federal, aunque las cifras varían por retrasos en la validación de casos. Esta primacía chihuahuense contrasta con la incidencia nacional de apenas 0.2 casos por cada 100 mil habitantes, mientras que en el estado la tasa trepa a 2.5, un desequilibrio que expone vulnerabilidades regionales ligadas a la pobreza rural y la migración transfronteriza.
El Instituto Nacional de Salud Pública ha alertado sobre un incremento del 150% en contagios respecto a 2024, atribuyéndolo a la falta de vigilancia entomológica coordinada entre estados. En este contexto, Chihuahua no solo encabeza el ranking de gravedad, sino que sirve de espejo para el resto del país: sin una estrategia federal unificada, que incluya educación masiva y acceso gratuito a tratamientos, el brote podría extenderse a entidades vecinas como Coahuila y Durango. Mientras tanto, familias en duelo exigen respuestas, y el otoño, con su vegetación en decadencia, promete no ser un respiro, sino un nuevo capítulo de esta epidemia silenciosa.



