Ciudad Juárez, Chih.- En Ciudad Juárez, Rodrigo, un joven de 19 años recluido por segunda ocasión en el Centro de Reinserción Social para Adolescentes Infractores (Cersai) No. 2, relató sin arrepentimiento cómo participó en secuestros, torturas y un homicidio desde los 14 años, impulsado por “malas amistades” y la búsqueda de adrenalina y dinero fácil.
Según su testimonio, por al menos 4 mil pesos semanales actuaba como cuidador y torturador de personas retenidas en casas de seguridad. “Lo más fuerte que yo hice fue torturar personas. Era parte del trabajo”, dijo. Aseguró que inició sin consumir drogas, pero a los 15 años comenzó con pastillas, lo que lo desconectó de su familia y lo llevó a delinquir, publica hoy El Universal en amplio reportaje de la autoria de la periodista Paola Gamboa.
Rodrigo vive en la colonia Aztecas, una de las zonas más conflictivas de la frontera. Afirmó que su madre y familiares desconocían sus actividades. “Son las malas amistades, en el círculo social donde te juntas. Al inicio, más que nada era adrenalina, uno lo gozaba”, explicó.
Su primera detención ocurrió a los 15 años tras participar en un homicidio. Tras una condena corta, regresó a la delincuencia hasta que “salió mal un trabajo” y fue detenido nuevamente. Actualmente le faltan un año y cuatro meses para cumplir su segunda sentencia, cuya duración máxima para adolescentes en Chihuahua es de cinco años, incluso en casos graves como homicidio o secuestro.
“No me arrepiento, ya lo hecho, hecho está”, declaró Rodrigo, aunque aseguró que ahora piensa dos veces antes de actuar y busca romper el círculo de amistades que lo llevaron al crimen. Tres de sus amigos de la infancia ya fueron asesinados. Al salir, aspira a estudiar la licenciatura en Administración Aduanera en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ).
Denisse Lysett Lozano Aubert, directora del Cersai No. 2, explicó que en el centro hay 68 hombres y 13 mujeres. El 95% de los varones ingresó por delitos relacionados con consumo de drogas, secuestro, homicidio, robo, feminicidio, portación de armas o violación. En el caso de las mujeres, la mayoría participó en secuestros como cuidadoras, muchas veces presionadas por familiares o parejas.
La funcionaria señaló que los factores que llevan a los jóvenes a delinquir incluyen el entorno familiar, el abandono parental, las malas compañías y, principalmente, el consumo de drogas y la influencia de grupos delincuenciales.
“Cada asunto es diferente. Hay unos que son parte de lo que replican, conductas que han vivido en casa y es lo que conocen. Por lo tanto, no saben cómo actuar de manera diferente”, indicó.
El sistema del Cersai es socio-educativo. Ofrece educación desde primaria hasta preparatoria (con convenios con Conalep), talleres de oficios (carpintería, jabones, corte de cabello, invernadero), actividades deportivas y apoyo psicológico. Al egresar, los jóvenes pueden ingresar a la UACJ con beca del 100%.
Lozano Aubert reconoció que no todos logran reintegrarse exitosamente, especialmente quienes carecen de redes de apoyo fuera del centro. Sin embargo, destacó que muchos muestran cambios positivos en disciplina, control emocional y comportamiento.