Ciudad de México.- El escritor, poeta, ensayista, narrador, dramaturgo e investigador mexicano Vicente Quirarte Castañeda falleció a los 72 años de edad en la Ciudad de México, de acuerdo con la información confirmada por su familia y por las principales instituciones culturales del país. Su partida deja un vacío profundo en el ámbito intelectual nacional, donde destacó durante más de cuatro décadas como una de las plumas más versátiles y lúcidas de su generación.
Nacido en la capital del país el 19 de julio de 1954, Quirarte construyó una obra monumental que abarcó múltiples géneros literarios, convirtiéndose además en un referente obligado como cronista y estudioso de la historia urbana. Su vinculación con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue constante y profunda; en esta casa de estudios cursó la licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas, así como la maestría y el doctorado en Literatura Mexicana, consolidando una trayectoria que lo llevó a desempeñarse como profesor, investigador titular en el Instituto de Investigaciones Bibliográficas, director general de Publicaciones y director de la Biblioteca Nacional de México.
Su talento multifacético le valió el reconocimiento de la comunidad académica y artística. Desde 2003 fue miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua —institución donde fungió como secretario entre 2015 y 2019— y el 3 de marzo de 2016 ingresó formalmente a El Colegio Nacional con la lección inaugural titulada El laurel invisible. A lo largo de su carrera recibió distinciones de gran relevancia como el Premio Xavier Villaurrutia, el Premio Nacional de Ensayo Literario José Revueltas, el Premio Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde, el Premio Universidad Nacional y el Premio Nacional de Artes y Literatura.
Instituciones culturales, académicos, escritores y lectores han manifestado sus condolencias a través de diversos espacios, recordando tanto su rigor intelectual como su generosidad docente. Con su fallecimiento, México despide a un cronista apasionado de su propia historia y de sus calles, cuyo legado literario continuará habitando la memoria y los libros de la cultura iberoamericana.



