- Declaraciones públicas del alcalde en medios y redes sociales acusándola sin presentar denuncias formales ante instancias judiciales o electorales, lo que interpreta como un mecanismo para desacreditarla y desviar la atención de irregularidades en su propia administración.
- El uso de su posición de poder para ejercer presión sobre ella específicamente por su condición de mujer en un rol de liderazgo político, presumiendo menor capacidad de respuesta o vulnerabilidad de género.
- Minimización de las acusaciones graves contra ella al reducirlas a un “debate político”, lo que para Álvarez representa una falta de seriedad y un intento de inhibir su libertad de expresión y labor de denuncia.
Adicionalmente, anunció una denuncia por delitos electorales, al señalar que empleados municipales fueron utilizados en horario laboral para repartir volantes con contenido de golpeteo político contra el PAN y su persona, según una entrevista del responsable de comunicación social del ayuntamiento.



