Ciudad de México. – La jueza Raquel Ivette Duarte Cedillo, titular del Juzgado Segundo de Distrito en Materia Penal en el Estado de México, dictó sentencia absolutoria a Daniel Arizmendi López, conocido como “El Mochaorejas”, por el delito de privación ilegal de la libertad en modalidad de secuestro. La magistrada consideró insuficientes las pruebas presentadas por la extinta Procuraduría General de la República (PGR) para acreditar su responsabilidad en un caso específico.
Sin embargo, Arizmendi, de 67 años, no recuperará su libertad. La jueza lo encontró culpable de delincuencia organizada, imponiéndole ocho años de prisión y una multa de 13 mil 225 pesos, pena que declaró compurgada al llevar 27 años recluido desde su captura en 1998. El secuestrador permanece en el Centro Federal de Reinserción Social 14 en Durango, cumpliendo otras condenas que suman cientos de años por múltiples secuestros y delitos relacionados.
Considerado uno de los criminales más sanguinarios de los noventa, Arizmendi aterrorizó al país con su banda, a la que se atribuyen entre 40 y 200 plagios en siete estados. Su sello era mutilar orejas de víctimas con tijeras para presionar rescates, práctica que confesó ante autoridades y medios tras su detención. Ex policía, gozaba de impunidad gracias a protección de agentes. Al ser capturado en el norte de la Ciudad de México, planeaba un secuestro por 15 millones de dólares; le confiscaron 26 propiedades y casi seis millones de dólares.
Arizmendi solo admitió 21 secuestros y seis asesinatos, declarando que su motivación era retarse a sí mismo, sin sentir compasión. “Toda la vida en una cárcel es algo feo. Creo que morir sería más bonito”, dijo en entrevistas de la época.
Esta absolución, en una causa penal específica, revive el debate sobre procesos antiguos y el principio de presunción de inocencia, aunque no altera su reclusión por restantes sentencias.
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