MANAGUA, NICARAGUA.- El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, anunció de manera pública la cancelación definitiva de los procesos electorales en el país centroamericano, al asegurar que bajo su administración no volverá a haber votaciones para evitar que la oposición política pueda acceder al poder.
Durante un acto oficial celebrado en Managua para conmemorar el aniversario de la revolución sandinista, el mandatario de 80 años afirmó tajantemente que la alternancia democrática ha quedado clausurada. En su discurso, Ortega señaló que la decisión busca cerrar el paso a los sectores críticos a su gobierno, a quienes calificó de golpistas y sirvientes de intereses extranjeros, impidiendo que intenten disputar la conducción del Estado.
El gobernante adelantó que la Asamblea Nacional, bajo control absoluto del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional, trabajará en la aprobación de reformas legales orientadas a blindar el sistema político. Según sus declaraciones, se impulsará un paquete normativo que funcione como un muro legal contra la reorganización de partidos de oposición, sin importar el respaldo internacional con el que cuenten.
La declaración se da en un contexto en el que el calendario institucional contemplaba la celebración de comicios generales para noviembre de 2027, luego de las enmiendas constitucionales que extendieron el mandato presidencial a seis años y formalizaron la estructura de copresidencia junto a su esposa, Rosario Murillo. Sin embargo, la directriz expresada por el mandatario borra de plano dicha contienda en las urnas.
La postura del Ejecutivo nicaragüense provocó inmediatas reacciones de condena por parte de activistas, defensores de derechos humanos y líderes opositores en el exilio. Organizaciones independientes señalaron que el anuncio formaliza la instauración de un régimen de partido único, consolidado tras años de persecución que han derivado en la cancelación de miles de oenegés, el cierre de medios de comunicación, la ilegalización de partidos y el despojo de nacionalidad a cientos de disidentes.
A nivel internacional, representantes diplomáticos y legisladores de diversos países advirtieron que la eliminación explícita del derecho al voto sepulta la última vía institucional para resolver la prolongada crisis sociopolítica que atraviesa la nación centroamericana desde 2018, por lo que han instado a endurecer las medidas diplomáticas y multilaterales frente a las autoridades de Managua.



