Washington, D.C.- La administración del presidente estadounidense Donald Trump aprobó tres órdenes ejecutivas que imponen nuevos aranceles del 50% a una amplia variedad de productos canadienses. La Casa Blanca justificó la medida alegando un «trato discriminatorio» por parte de Ottawa hacia las exportaciones norteamericanas, justo en el arranque de la segunda ronda de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Las nuevas gravámenes afectarán a sectores clave como materiales para vehículos a motor, productos lácteos y bebidas alcohólicas. Además, la orden incluye un impuesto ad valorem de hasta el 50% que impactará a una extensa lista de insumos y mercancías, desde cemento, madera y productos químicos hasta bienes de consumo como vino, miel y palos de hockey. Del paquete fiscal quedaron excluidos sectores estratégicos como energía, minerales críticos, potasa y productos pesqueros.
El anuncio formal ocurre en un contexto de fricciones diplomáticas recrudecidas durante el fin de semana. Tras coincidir con el primer ministro canadiense, Mark Carney, en el estadio MetLife de Nueva Jersey durante la final del Mundial de fútbol, Trump reiteró sus quejas públicas contra Canadá. El mandatario estadounidense llegó a responsabilizar al gobierno canadiense por el humo de los incendios forestales en Ontario que afectó a la región de Nueva York y amenazó con exigir indemnizaciones o aplicar aranceles de retribución por los daños económicos derivados de la contaminación del aire.
En el terreno comercial, la medida aplica de forma tajante sobre todos los productos seleccionados, ignorando las exenciones previas estipuladas dentro del marco del T-MEC. Para implementar las sanciones, la Casa Blanca recurrió al artículo 338 de la Ley de Comercio de 1930, un mecanismo legal poco habitual que otorga facultades unilaterales al Ejecutivo.
Analistas advierten que esta medida amenaza con encarecer los costos de producción y consumo en América del Norte, elevando los riesgos de una nueva ola inflacionaria en la región. Mientras el gobierno estadounidense mantiene un canal de negociación activo con México, la postura beligerante hacia Canadá tensiona el futuro de la integración comercial trilateral. Las nuevas tarifas entrarán en vigor en un plazo de 30 días, abriendo una ventana crítica para eventuales negociaciones bilaterales antes de su aplicación definitiva.



