Ciudad de México.- La comunidad literaria y artística de México manifestó su rechazo e indignación ante la decisión de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México de clausurar las actividades de la Casa Museo Ramón López Velarde tras 33 años de operación continua. El emblemático inmueble, ubicado en la calle Álvaro Obregón número 73, en la colonia Roma de la Ciudad de México, dejó de funcionar bajo su concepto original para convertirse en la Casa de las Palabras, espacio que las autoridades prevén transformar próximamente en el primer cabaret público de la urbe.
El histórico edificio, cuya construcción se remonta a la época del Porfiriato, posee un alto valor cultural debido a que fue habitado entre 1918 y 1921 por el célebre autor de La Suave Patria durante sus últimos años de vida. Tras permanecer en el abandono por décadas, el entonces Departamento del Distrito Federal adquirió la propiedad en 1989 para someterla a una restauración integral, logrando abrir sus puertas al público el 28 de noviembre de 1991 con una vocación dedicada exclusivamente a la difusión, preservación y estudio de la poesía mexicana.
La desaparición de este enfoque literario especializado ha concentrado las principales críticas de escritores, poetas y editores, quienes acusan que la actual administración capitalina —que asumió el control directo del recinto a inicios de este año— justifica el cambio bajo el argumento de crear un espacio artístico más integral, pero desmantela un punto de referencia indispensable para las letras nacionales. A través de redes sociales, diversos creadores calificaron la reconversión como un acto de autoritarismo y una ocurrencia institucional que debilita la infraestructura cultural de la capital.
La escritora y exmiembro del primer patronato del museo, Myriam Moscona, lamentó el debilitamiento de los espacios culturales y externó su preocupación por el destino del patrimonio que albergaba el lugar, haciendo especial énfasis en el paradero del acervo compuesto por 70 fotografías del reconocido artista visual Rogelio Cuéllar. Por su parte, la editora Zel Cabrera señaló que en la capital del país escasean los sitios independientes dedicados a la lectura en voz alta y a la presentación de libros, criticando que la burocracia opte por cerrar las pocas puertas que existen para los poetas emergentes.



