Santa Isabel, Chihuahua.- Un despliegue de las fuerzas de seguridad pública en las inmediaciones del municipio de Santa Isabel derivó en el hallazgo de tres cuerpos sin vida abandonados, los cuales presentan características físicas y prendas de vestir que coinciden de manera preliminar con las tres personas que fueron privadas de la libertad por un comando armado en el municipio de Carichí durante el pasado fin de semana. El hallazgo genera una inmediata movilización de los cuerpos periciales y de investigación en la región central del estado, en un hecho que vuelve a poner en evidencia la operatividad de los grupos delictivos que disputan el control territorial en la zona occidente.
El fiscal de la Zona Occidente, Juan Carlos Portillo, confirmó de manera oficial que los restos localizados corresponden a dos víctimas del sexo femenino y una del sexo masculino, cuyas descripciones morfológicas se alinean con los reportes de desaparición forzada interpuestos por los familiares de los afectados. No obstante, el funcionario precisó que por criterios de demarcación territorial y debido a la ubicación exacta donde se localizaron los cadáveres, será la Fiscalía Zona Centro la instancia encargada de dar seguimiento formal a la carpeta de investigación, procesar la escena del crimen y emitir los dictámenes científicos definitivos.
Los antecedentes del caso se remontan al pasado fin de semana, cuando las tres víctimas, entre las que se encuentra un servidor público del ayuntamiento de Carichí, fueron interceptadas por sujetos fuertemente armados en las inmediaciones de la plaza principal de la cabecera municipal. La privación ilegal de la libertad se ejecutó a plena luz del día, provocando consternación entre los habitantes de la localidad y activando un operativo de búsqueda interinstitucional por parte de las células de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal y de la Guardia Nacional, los cuales resultaron insuficientes para localizar a los afectados con vida.
Entre las personas plagiadas destaca la identidad de Isidro Anchondo Martínez, un funcionario local que, de acuerdo con los registros periodísticos del estado, ya había sido el objetivo principal de ataques previos perpetrados por la delincuencia organizada durante el año pasado. En aquella ocasión, células de civiles armados irrumpieron en la comunidad para incendiar viviendas, vandalizar vehículos automotores y privar de la libertad a tres personas con el propósito aparente de obtener información sobre el paradero de Anchondo Martínez, quien logró salir ileso en ese momento al no encontrarse en la zona del ataque.



