Washington, D.C.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha condicionado el futuro de las relaciones con Irán a un «50/50», planteando un nuevo pacto diplomático o, en su defecto, la reanudación de operaciones militares para «hacer volar por los aires» al país persa. El mandatario advirtió que la decisión final, prevista para antes del domingo, dependerá de la aceptación de Teherán para desmantelar su programa de enriquecimiento de uranio y entregar sus reservas actuales de material nuclear.
Esta postura intensifica la presión en un escenario de extrema fragilidad geopolítica, marcado por un cese al fuego temporal vigente desde el 7 de abril y la parálisis en las negociaciones de paz definitivas. Ante la situación, la Casa Blanca ha programado sesiones de trabajo de urgencia con enviados para el Medio Oriente, incluyendo a Steve Witkoff y Jared Kushner, junto con el vicepresidente J.D. Vance, para evaluar la contrapropuesta iraní.
La tensión se ve agravada por un bloqueo naval recíproco en el golfo Pérsico y el mar Arábigo, que impacta el libre tránsito comercial, mientras Teherán sostiene su postura de defensa ante cualquier incursión. El cruce constante de descalificaciones mantiene a las fuerzas armadas de ambos países en alerta, en medio de un complejo panorama internacional.