Ciudad de México.- La administración de Estados Unidos encabezada por Donald Trump mantendrá una estrategia de presión política, económica y diplomática sobre México y otros países de América Latina con el propósito de garantizar el control de recursos naturales y minerales estratégicos necesarios para competir con China, sostuvo Edgardo Buscaglia, investigador senior en Derecho y Economía de la Universidad de Columbia.
Durante una entrevista concedida a Aristegui en Vivo, el especialista afirmó que el discurso oficial del gobierno estadounidense en torno al combate frontal a los cárteles de la droga funciona como un argumento instrumental o un caballo de Troya para ampliar la influencia militar, tecnológica y económica de Washington en la región.
Según el análisis del académico, las organizaciones criminales transnacionales desarrollan numerosas actividades ilícitas que van más allá del narcotráfico, incluyendo trata de personas, tráfico de migrantes, fraudes cibernéticos y desapariciones forzadas, lo que a su juicio evidencia que la prioridad principal de la Casa Blanca no es desarticular por completo a estos grupos, sino asegurar el acceso a insumos indispensables para industrias tecnológicas y militares, tales como el germanio, el tungsteno y materiales críticos para la producción de chips y baterías.
Buscaglia advirtió que la dependencia de Estados Unidos respecto a las cadenas de suministro dominadas por China representa una vulnerabilidad crítica para Washington, motivo por el cual la gestión de Trump busca controlar las fuentes de recursos energéticos y minerales situadas en naciones de América Latina.
En el caso específico de México, el investigador señaló que la administración de Claudia Sheinbaum se encuentra sometida a un esquema de hostigamiento y presiones comerciales, migratorias y arancelarias debido a la negativa de aceptar condiciones de apertura que afecten sectores estratégicos y energéticos considerados prioritarios por el gobierno estadounidense.
Buscaglia añadió que gobiernos como el de Brasil, presidido por Luiz Inácio Lula da Silva, enfrentan dinámicas similares de asedio político al no alinearse de manera automática con las directrices de Washington. Asimismo, vinculó esta política exterior con un enfoque patrimonialista donde se cruzan intereses corporativos y tecnológicos afines al entorno político de la administración estadounidense.
Finalmente, el especialista advirtió que América Latina afronta un escenario de alta vulnerabilidad institucional ante la penetración del crimen organizado y la confluencia de inversiones condicionadas por dinámicas de corrupción política y económica en la región.



