Mientras millones de venezolanos enfrentaban hambre, escasez de medicinas y colapso de servicios básicos, Nicolás Maduro, hasta hace poco presidente de Venezuela, disfrutaba de un estilo de vida millonario. Tras su captura el 3 de enero de 2026 por fuerzas especiales estadounidenses en Caracas —en una operación militar que incluyó ataques aéreos y su traslado inmediato a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo—, se han intensificado las revelaciones sobre su presunto patrimonio acumulado.
Según la organización Transparencia Venezuela, con datos recopilados hasta mayo de 2024, existen al menos 745 activos vinculados a Maduro y su entorno, distribuidos en 20 países y valorados en aproximadamente 3,826 millones de dólares. Estos incluyen inmuebles de lujo, cuentas bancarias, yates, vehículos de alta gama, relojes exclusivos, joyas y caballos de competencia.
Estados Unidos concentra la mayor cantidad de bienes identificados (335), seguido por España (235), Argentina (58), Suiza (34), Panamá (18) y Colombia (11). Otros países como Reino Unido, Malta, Francia, Italia y República Dominicana también figuran en la lista. La ONG destaca que la mayor parte del valor corresponde a activos financieros (alrededor de 3,388 millones de dólares), mientras que inmuebles superan los 149 millones, yates y vehículos los 8 millones cada uno, y caballos de competencia más de 2.6 millones.
En agosto de 2025, la fiscal general de EE.UU., Pam Bondi, anunció la incautación de bienes por más de 700 millones de dólares vinculados al mandatario. Entre ellos: dos aviones privados millonarios, una mansión en República Dominicana, casas multimillonarias en Florida, una granja de caballos, al menos nueve vehículos de lujo, millones en joyas y efectivo..
Estos decomisos contrastan con las declaraciones del propio Maduro días antes de su captura. El 30 de diciembre de 2025, afirmó en Caracas que solo poseía «una cuentica de ahorro» donde le depositaban su sueldo presidencial de «dos petros» (unos 120 dólares). «No he sido magnate, no soy magnate», insistió.
Sin embargo, tras su detención, Suiza congeló cuentas de Maduro y asociados por cuatro años, con posible devolución a Venezuela si se prueba origen ilícito. El contraste es brutal: mientras el 80% de los venezolanos vive en pobreza extrema —según datos previos a 2026—, con millones emigrando por falta de comida y oportunidades, el exmandatario y su círculo habrían amasado una fortuna mediante presuntas operaciones de blanqueo, testaferros y desvío de recursos públicos, incluyendo minería ilegal de oro.
La captura de Maduro marca un hito controvertido en la región. Trump anunció que EE.UU. administrará temporalmente Venezuela hasta una «transición adecuada», mientras la oposición celebra y gobiernos aliados condenan la intervención. El futuro de esos miles de millones —y su posible recuperación para el pueblo venezolano— depende ahora de complejos procesos judiciales internacionales.
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