Según fuentes cercanas a la Casa Blanca, Trump informó personalmente a Bondi que su tiempo en el cargo llegaba a su fin. De inmediato, nombró al fiscal general adjunto Todd Blanche como fiscal general interino, aunque ha considerado al administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Lee Zeldin, como posible reemplazo permanente.
La salida de Bondi, una leal aliada de Trump desde hace años, se produce en medio de crecientes frustraciones del mandatario. Fuentes citadas por medios como CNN y The New York Times indican que Trump reprochaba a la fiscal general la falta de agresividad en las pesquisas contra sus rivales políticos y, sobre todo, el manejo del escándalo de los expedientes Epstein, que generó fuerte backlash en su propia base electoral.
Bondi, exfiscal general de Florida y confirmada en el cargo en febrero de 2025 por un estrecho margen de 54-46 en el Senado, enfrentaba además una citación para declarar este mes ante el Congreso en la investigación sobre Epstein. Su gestión al frente del DOJ incluyó la destitución de cientos de fiscales de carrera y un giro significativo en las prioridades del departamento, priorizando casos alineados con la agenda del presidente.
La salida de Bondi se suma a la de la secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem, convirtiéndose en la segunda alta funcionaria del gabinete en abandonar el gobierno en los primeros meses del segundo mandato de Trump. Analistas ven en estos cambios una señal de la impaciencia del presidente por consolidar un equipo que ejecute sin titubeos su visión de “desarmar el Estado profundo”.



