Washington, D.C. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó este jueves su ofensiva contra el gobierno cubano al firmar una orden ejecutiva que declara una “emergencia nacional” respecto a la isla y establece un sistema de aranceles contra países que suministren petróleo a La Habana.
La medida, anunciada por la Casa Blanca, responde a lo que Trump califica como “políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba diseñadas para perjudicar a Estados Unidos y apoyar a países hostiles, grupos terroristas transnacionales y agentes malignos”. El documento sostiene que la situación representa una “amenaza inusual y extraordinaria” a la seguridad nacional y la política exterior estadounidense.
Como respuesta, la orden autoriza imponer aranceles adicionales (ad valorem) a las importaciones de bienes procedentes de cualquier nación que, directa o indirectamente, provea crudo o derivados petroleros a Cuba. La disposición entra en vigor a partir de las 00:01 del 30 de enero y faculta a los secretarios de Estado y Comercio a implementar reglas y determinar las sanciones específicas.
El golpe llega en un momento crítico para Cuba, que enfrenta una severa crisis energética tras el cierre del suministro venezolano. La operación militar estadounidense del 3 de enero, que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en Caracas, cortó el flujo de alrededor de 46,500 barriles diarios que Venezuela enviaba a la isla. Otros proveedores como Rusia (último envío en octubre) y Argelia (febrero pasado) han reducido drásticamente sus envíos.
México se había convertido en el principal abastecedor alternativo, con Pemex exportando en promedio 17,200 barriles diarios durante los primeros nueve meses de 2025, según reportes de la petrolera estatal (equivalente al 3.3% de sus exportaciones totales). La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido estos cargamentos como una combinación de “ayuda humanitaria” y contratos comerciales. Sin embargo, desde mediados de enero, los envíos se suspendieron temporalmente, coincidiendo con la escalada de tensiones.
Sheinbaum negó que el tema surgiera en una llamada reciente con Trump y reafirmó que la asistencia humanitaria continuará por decisión soberana. Expertos citados por el Financial Times estiman que las reservas cubanas de combustible durarán entre 15 y 20 días más sin nuevos suministros.
Trump, envalentonado por el éxito en Venezuela, ha endurecido su retórica. Este martes, antes de un discurso en Iowa, afirmó que Cuba “está al borde del colapso” y que el régimen “va a caer pronto”. El secretario de Estado, Marco Rubio, matizó el miércoles ante el Senado que Washington no busca forzar directamente un cambio de régimen, aunque reconoció que sería “un gran beneficio” para EE.UU. si Cuba dejara de estar bajo un gobierno autocrático.
La orden ejecutiva representa una escalada significativa en la política de “máxima presión” de Trump hacia Cuba, enfocada ahora en asfixiar su suministro energético y aislarlo internacionalmente.