Tegucigalpa, Honduras.- En una jornada electoral marcada por una alta participación y tensiones previas, el candidato del Partido Nacional, Nasry «Tito» Asfura, se perfila como el virtual ganador de las elecciones presidenciales en Honduras. Con el 34,25% de las actas escrutadas por el Consejo Nacional Electoral (CNE), Asfura acumula 530.073 votos, un 40,6% del total preliminar, superando por estrecho margen a Salvador Nasralla del Partido Liberal, con 506,326 sufragios (38,5%). La oficialista Rixi Moncada, de Libertad y Refundación (Libre), ocupa el tercer lugar con 255.972 votos (19,4%), en un revés inesperado para el gobierno de Xiomara Castro.
La contienda, que movilizó a más de 2.8 millones de los 6.5 millones de electores habilitados, transcurrió en un ambiente mayoritariamente pacífico, pese a las acusaciones de fraude lanzadas por el oficialismo. Castro y Moncada denunciaron un posible «hackeo» al Sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), instando a la ciudadanía a «defender el voto». Sin embargo, el CNE, presidido por Ana Paola Hall, extendió el cierre de mesas hasta las 18:00 horas para garantizar el sufragio y enfatizó la transparencia del escrutinio, observado por más de 30,000 veedores nacionales e internacionales.
Asfura, empresario de 67 años conocido por su imagen humilde –jeans y botas–, capitalizó el respaldo explícito del presidente estadounidense Donald Trump, quien lo tildó de «amigo de la libertad». Este apoyo, emitido días antes, avivó el debate sobre influencias externas, en un país marcado por la extradición del exmandatario Juan Orlando Hernández por narcotráfico. «El pueblo eligió la prosperidad y la democracia», celebró Asfura en sus primeras declaraciones, minimizando las encuestas previas que lo ubicaban tercero.
Nasralla, ingeniero y figura televisiva, no se rindió: «Esto no termina hasta el 100% de las actas», advirtió, recordando su alianza opositora fallida con Libre. Moncada, abogada y exministra, atribuyó su rezago a una «oligarquía» que acapara el poder, prometiendo vigilar el conteo final. El arzobispo de Tegucigalpa, Vicente Nácher, llamó a la «humildad democrática» ante los resultados.
Con resultados definitivos en hasta 30 días, Honduras enfrenta un posible retorno conservador tras el giro izquierdista de 2021. La participación masiva –superior al 43% estimado– refleja fatiga por la corrupción y la migración, pero también riesgos de polarización. El Congreso, con 128 diputados en juego, podría fragmentarse, complicando la gobernabilidad del período 2026-2030. Mientras el escrutinio avanza, la nación contiene el aliento: ¿continuismo o renovación? El TREP será el árbitro final en esta elección histórica.



