1.- Julián LeBarón irrumpió en la escena política de Chihuahua el pasado 4 de febrero al confirmar, durante una entrevista con Azucena Uresti en Radio Fórmula, que analiza seriamente contender por la gubernatura del estado en 2027 como candidato independiente. El activista, conocido por su liderazgo en la comunidad mormona fundamentalista de LeBarón, aseguró que diversos sectores lo han impulsado a encabezar un proyecto ciudadano, rechazando cualquier alianza partidista pese a acercamientos de varias fuerzas políticas. “Los chihuahuenses podemos hacer en unos cuantos años lo que no han hecho los políticos en un siglo”, enfatizó, en un mensaje que busca capitalizar el hartazgo ciudadano ante la persistente violencia y la ineficacia institucional. Su destape llega en un momento clave, cuando Morena perfila a Andrea Chávez como su principal carta para el 2027, y posiciona a LeBarón como una alternativa disruptiva que apuesta por la movilización social por encima de las estructuras tradicionales.
2.- La trayectoria de LeBarón como activista se forjó en el fuego de tragedias familiares que marcaron a Chihuahua. En 2009 enfrentó el secuestro de su hermano Eric, liberado gracias a protestas comunitarias que rechazaron el pago de rescate, y meses después el asesinato de su hermano Benjamín y su cuñado Luis Widmar. Estos hechos lo llevaron a sumarse en 2011 al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad de Javier Sicilia, donde recorrió el país visibilizando víctimas de la violencia. Aunque abandonó el movimiento en 2012 por discrepancias en su rumbo, nunca dejó la lucha: tras la masacre de Bavispe en noviembre de 2019, donde perdieron la vida varios integrantes de su familia, se convirtió en una de las voces más críticas contra el crimen organizado y la omisión gubernamental. Su discurso ha evolucionado hacia la defensa de la autorganización ciudadana, ejemplificada en experiencias locales como la expulsión de policías corruptos en Galeana, que según él redujo la delincuencia drásticamente.
3.- Desde una perspectiva analítica, el destape de LeBarón representa un intento de trasladar el capital simbólico de su resistencia al terreno electoral, donde su narrativa de “ciudadanos hartos de ser abusados” podría resonar en un estado marcado por la extorsión a agricultores y transportistas, así como por disputas hídricas que han derivado en protestas. Su propuesta de prescindir de partidos y construir una fuerza independiente apela a sectores desencantados con la clase política, ofreciendo un discurso fresco que prioriza seguridad, propiedad y libertad sobre promesas electorales vacías. Sin embargo, este enfoque también expone la fragilidad de candidaturas sin partido en un sistema que exige miles de firmas y recursos para competir, convirtiendo su apuesta en un experimento que prueba si el activismo puro puede traducirse en votos organizados.
4.- El panorama para LeBarón no está exento de riesgos políticos. Aunque su figura evoca empatía por las víctimas de la violencia, también enfrenta cuestionamientos sobre posibles vínculos con intereses económicos de la comunidad LeBarón, como las acusaciones de acaparamiento de agua que ya circulan en redes. Su rechazo frontal a los partidos lo aísla de alianzas que podrían facilitar su registro, mientras que el escenario 2027 se perfila como una contienda polarizada entre Morena y las oposiciones tradicionales. En última instancia, su candidatura independiente podría fracturar el voto anti Morena o, por el contrario, oxigenar el debate sobre seguridad en Chihuahua, obligando al resto de aspirantes a confrontar temas que durante décadas han sido eludidos por la clase política. El tiempo dirá si este destape marca el inicio de una renovación ciudadana o un episodio más en la crónica de liderazgos efímeros.



