Phoenix, Arizona.- Jesse Romero, presentador de un podcast católico conservador y partidario declarado de Donald Trump, ha lanzado críticas mordaces contra el papa León XIV. «El Papa debería decirnos cómo llegar al cielo. No tiene autoridad sobre el gobierno; tiene que mantenerse en su carril», afirmó Romero, visiblemente enojado por las reiteradas condenas del pontífice estadounidense a las deportaciones masivas impulsadas por la administración Trump.
León XIV, el primer papa nacido en Estados Unidos (en Chicago, en 1955), fue elegido en el cónclave de mayo de 2025 tras la muerte de Francisco. Muchos conservadores, como Romero, esperaban un pontífice alineado con perspectivas más estrictas, similar a las de Trump. En cambio, el papa ha mantenido una línea crítica con las políticas migratorias, evocando el Evangelio de Mateo: «Jesús dice muy claramente que, al final del mundo, se nos preguntará: ‘¿Cómo recibiste al extranjero?'».
Uno de cada cinco estadounidenses es católico, lo que otorga a la Iglesia un peso significativo en la política nacional. Figuras como el vicepresidente JD Vance, converso al catolicismo, o el influyente Leonard Leo, jugaron roles clave en la victoria electoral de Trump. Católicos ocupan puestos prominentes en su gabinete, como Marco Rubio en Estado y Linda McMahon en Educación.
Sin embargo, la inmigración ha emergido como una profunda fractura. En noviembre, León XIV llamó a una «profunda reflexión» sobre el trato a los migrantes, mientras la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. (USCCB) emitió un raro «Mensaje Especial» oponiéndose a deportaciones «masivas e indiscriminadas» y denunciando un «clima de miedo». El papa respaldó la declaración, calificándola de «muy importante».
Expertos como David Gibson, de la Universidad de Fordham, describen la relación como «tensa». Conservadores esperaban continuidad con enfoques tradicionales, limitando la Iglesia a temas como el aborto. Funcionarios como Tom Homan, «zar de la frontera» y católico, han replicado que los líderes eclesiales «se equivocan».
Encuestas revelan divisiones: cerca del 60% de católicos blancos aprueban la gestión migratoria de Trump, frente al 30% de hispanos, que representan el 37% de los católicos estadounidenses. Vance defiende que la política no contradice la doctrina, pero feligreses como Jeanne Rattenbury, en Chicago —escenario de redadas—, protestan por la pérdida de dignidad humana.
Acciones simbólicas, como pesebres navideños con mensajes contra ICE, ilustran el malestar. Obispos como Joseph Tyson, de Yakima, alertan sobre impactos en parroquias mayoritariamente hispanas. Para Romero, los obispos y el papa adoptan visiones «progresistas», contraviniendo el Catecismo sobre el cumplimiento de leyes migratorias.
Esta polarización refleja una Iglesia construida sobre la inmigración, ahora dividida entre lealtad doctrinal y realidades políticas.