Ciudad de México.- Autoridades mexicanas mantienen silencio cuatro días después de que el Comando Sur de Estados Unidos reportara la muerte de once hombres, en su mayoría originarios de Nayarit, durante tres ataques ejecutados el 16 de febrero en el Pacífico oriental y el Caribe.
Según el comunicado oficial de la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear, las embarcaciones fueron neutralizadas por presuntos vínculos con organizaciones designadas como terroristas, sin bajas estadounidenses. El saldo: cuatro fallecidos en la primera nave del Pacífico, cuatro en la segunda de la misma zona y tres en una tercera del Caribe.
Familiares y comunidades de La Cruz de Huanacaxtle, Bahía de Banderas, y Cabo Corrientes, Jalisco, identificaron a las víctimas como marineros locales: Edgar Hermelindo “N”, Carlos “Coitel”, Adrián “Bamban”, Diego Nivardy “N”, Abel “Moreño”, Pedro Adrián “N”, Luis Carlos “N”, José Francisco “N” y Braulio Cruz “N”.El 19 de febrero, sin posibilidad de recuperar los cuerpos, se realizaron misas en la Parroquia de La Santa Cruz, caminatas hacia la marina y un homenaje simbólico en el mar con embarcaciones locales.
Ni la Secretaría de Relaciones Exteriores, ni los gobiernos de Nayarit y Jalisco han emitido pronunciamiento oficial, confirmado notificación consular o aclarado la nacionalidad de los fallecidos. El operativo ocurrió en aguas internacionales, a cientos de millas de la costa mexicana, en una ruta clave del narcotráfico donde habitualmente prevalecen detenciones, pero en este caso se aplicó fuerza letal directa.
Las familias exigen respuestas claras sobre las circunstancias del ataque y las razones de la ausencia de intervención mexicana en una operación presentada como colaboración bilateral.