Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo recibió este viernes al mandatario francés Emmanuel Macron en el Palacio Nacional, en un encuentro que reafirma los lazos bilaterales y posiciona a México como socio clave en Europa. Procedente de la COP30 en Belém, Brasil, Macron aterrizó en la capital mexicana para una agenda cargada de pragmatismo diplomático: desde la renovación del tratado comercial con la Unión Europea en 2026 hasta la devolución simbólica de tesoros culturales mexicas. En su primera visita oficial de un líder europeo desde que asumió el cargo en octubre de 2024, Sheinbaum enfatizó el «respeto mutuo y la hermandad entre pueblos», en un tuit que resonó en redes sociales.
La ceremonia de bienvenida, en el Patio de Honor del Palacio Nacional, incluyó el entonamiento de los himnos nacionales y una fotografía oficial, con delegaciones de alto nivel a ambos lados. Sheinbaum estuvo flanqueada por secretarios clave como Juan Ramón de la Fuente (Relaciones Exteriores), Marcelo Ebrard (Economía) y Rosaura Ruiz (Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación), mientras Macron llegó con su ministro de Europa y Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, y la de Cultura, Rachida Dati. Afuera, el ambiente fue tenso: simpatizantes de Morena chocaron verbal y físicamente con detractores, al grito de «¡Presidenta, no estás sola!», obligando a un repliegue de los opositores.
Agenda a tres ritmos: del privado al empresario
La jornada se estructuró en tres fases intensas, diseñadas para transitar de lo confidencial a lo público y económico. Primero, una reunión bilateral privada entre los mandatarios, a puerta cerrada, para alinear posiciones estratégicas. Le siguió un diálogo ampliado con gabinetes completos, donde se delinearon compromisos sectoriales. Finalmente, un foro con empresarios franceses y mexicanos en el Salón de Embajadores, enfocado en inversiones y oportunidades comerciales. La cumbre culminó a las 12:30 horas con una conferencia de prensa conjunta en el Salón de Tesorería, donde ambos líderes desgranaron avances concretos.
Esta estructura no es casual: Macron, en el ocaso de su mandato, busca legados en América Latina, mientras Sheinbaum consolida su proyección global en temas como el cambio climático —recién debatido en la COP30— y la soberanía alimentaria.
Temas en el tablero: economía, ciencia y equidad global
Los ejes de discusión reflejaron una sintonía profunda, con énfasis en valores compartidos como el multilateralismo, la acción feminista y el respeto a la soberanía estatal. Fuentes del Elíseo en París destacaron que Francia ve en México un aliado natural para contrarrestar influencias unilaterales, como las tensiones con Estados Unidos en migración y comercio.
En el frente económico, el foco estuvo en la renovación del TLC con la UE en 2026, con Francia impulsando inversiones en energías renovables y la industria automotriz, lo que podría elevar las exportaciones mexicanas en unos 50 mil millones de dólares anuales. Paralelamente, en ciencia e innovación, se firmaron convenios de movilidad académica y colaboración en inteligencia artificial y biotecnología, con la secretaria Rosaura Ruiz como figura central; esto prevé el intercambio de al menos 500 investigadores en los próximos dos años. No faltó el pulso ambiental y de derechos humanos: post-COP30, se selló una alianza contra el cambio climático, con proyectos conjuntos en reforestación de la Amazonia y los Andes, junto a énfasis en derechos de las mujeres y las raíces de la violencia de género.
Estos acuerdos representan un salto cualitativo: México-Francia eleva su intercambio comercial a niveles pre-pandemia, con Francia como tercer socio europeo.
El reclamo histórico: códices como «voz de los antepasados»
Uno de los momentos más emotivos fue la solicitud de Sheinbaum por la restitución de dos códices mexicas: el Azcatitlán (en la Biblioteca Nacional de Francia desde 1898) y el Borbónico (o Boturini). No se trató de una devolución unilateral, sino de un intercambio simultáneo y temporal: el Azcatitlán regresará a México para exhibición, mientras el Boturini viaja a Francia. «Son fundamentales en la relación entre Europa y México; representan la memoria viva de nuestra historia, la voz escrita de nuestros antepasados», proclamó Sheinbaum en la rueda de prensa, evocando la política de repatriación impulsada por su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, que ya ha recuperado más de 11.500 bienes culturales.
Caja de citas: Voces del encuentro
«Presidente Macron, su visita simboliza una nueva etapa en la relación entre México y Francia, una etapa marcada por el entendimiento mutuo, el diálogo franco y la voluntad de construir juntos un porvenir de paz, desarrollo y justicia».
—Claudia Sheinbaum, en conferencia conjunta.
«México y Francia comparten valores como la defensa del multilateralismo y la soberanía propia; esta visita estrecha vínculos para un mundo más justo».
—Fuentes del Elíseo, vía AFP.
Este pulso cultural no es aislado: Macron, sensible a reclamos indígenas tras escándalos en su país, vio en el intercambio una fórmula diplomática ganadora, alineada con los 200 años de relaciones en 2030.
La visita de Macron, que se extiende con un periplo por el sureste mexicano, cierra un capítulo de reconexión transatlántica. Para Sheinbaum, es un espaldarazo en su agenda feminista y ecológica; para Francia, un contrapeso en el tablero geopolítico.



