Washington, D.C.- Senadores republicanos y demócratas de Estados Unidos alcanzaron este domingo un pacto histórico que pone fin al cierre gubernamental más prolongado de la historia del país, con una duración de 40 días que ha paralizado servicios esenciales y afectado a millones de ciudadanos. El convenio, aprobado en una votación procedimental por 60 votos contra 40, extiende la financiación federal hasta el 30 de enero de 2026 y revierte medidas controvertidas impulsadas por el presidente Donald Trump.
El cierre, iniciado el primero de octubre por la falta de aprobación del presupuesto para el año fiscal 2026, ha sido el vigésimo primero en la era moderna de Estados Unidos y el tercero bajo el mandato de Trump, superando el récord previo de 35 días registrado en 2018-2019. Esta crisis ha suspendido el pago de salarios a unos 650.000 empleados federales, interrumpido vuelos comerciales, demorado entregas de ayuda alimentaria y generado tensiones en programas de salud, con un impacto económico estimado en hasta un 1,5 por ciento del producto interno bruto.
El acuerdo, negociado en sesiones maratónicas durante el fin de semana, incluye la restauración inmediata de fondos para el Programa federal de Asistencia Nutricional Suplementaria, que beneficia a más de 42 millones de personas de bajos ingresos, y la recontratación de miles de trabajadores federales despedidos en las últimas semanas. Además, prohíbe futuras reducciones de personal similares y obliga a reembolsar a los estados que utilizaron recursos propios para mantener servicios durante la parálisis.
Siete senadores demócratas moderados, junto al independiente Angus King de Maine, que suele alinearse con los demócratas, cruzaron la línea partidaria para asegurar los 60 votos requeridos en el Senado. Figuras clave en las negociaciones fueron las senadoras demócratas Jeanne Shaheen y Maggie Hassan, de Nuevo Hampshire, junto a republicanos como John Thune, líder de la mayoría en la Cámara Alta. «Después de 40 días tan largos, esperamos poner fin a este cierre», declaró Thune durante el debate, según reportes de cadenas locales.
El proyecto ahora pasa a la Cámara de Representantes, donde los republicanos mantienen una mayoría estrecha que podría complicar su aprobación rápida. Si se aprueba allí, Trump deberá promulgarlo para que entre en vigor, un paso que el mandatario anticipó positivamente al llegar a la Casa Blanca tras un fin de semana en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida. «Parece que estamos cerca de terminar con el cierre. Lo sabrán muy pronto», afirmó Trump a periodistas.
Voces disidentes y concesiones clave
Pese al avance, el pacto generó divisiones profundas en el bando demócrata. El líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, rechazó la medida poco antes de la votación, argumentando que representa una rendición ante las demandas de Trump. «Pedimos al presidente que se reúna con nosotros para garantizar seguros médicos a bajo costo, pero en cambio nos tomó como rehenes: cortó la asistencia alimentaria a familias, veteranos, ancianos y niños, canceló vuelos y redujo la calefacción mientras construye lujos en su finca. Por eso voto en contra», declaró Schumer, visiblemente frustrado.
Los demócratas cedieron en su exigencia principal de extender de inmediato los subsidios de la Ley de Cuidado de Salud Asequible, que vencen el primero de enero de 2026 y afectan a millones de asegurados. A cambio, los republicanos prometieron una votación específica en diciembre para prorrogar estos créditos fiscales, un compromiso que senadores como Elizabeth Warren criticaron como insuficiente. «Esto no resuelve el problema de fondo», advirtió Warren desde el pleno.
Desde fuera del Congreso, el gobernador de California, Gavin Newsom, tildó el acuerdo de «patético» en su cuenta de la red social X. «Esto no es un pacto, es entregarse. No vamos a doblar la rodilla ante presiones injustas», escribió Newsom, reflejando el malestar en estados demócratas golpeados por la suspensión de fondos federales para veteranos y agricultura.
Consecuencias del cierre y perspectivas futuras
La parálisis ha golpeado con fuerza a agencias como Agricultura, Asuntos de Veteranos y Transporte, dejando sin calefacción a hogares dependientes de subsidios y retrasando inspecciones de seguridad en aeropuertos. Alrededor de 1,5 millones de empleados federales han laborado sin paga, y programas como el de veteranos han visto demoras en pagos que afectan a cientos de miles de excombatientes justo antes del Día de los Veteranos, este lunes.
La senadora republicana Susan Collins, presidenta del Comité de Asignaciones, celebró el pacto como un «avance significativo» y urgió su firma rápida para honrar a los veteranos. Sin embargo, expertos advierten que sin un presupuesto integral, el riesgo de otro cierre persiste en marzo, cuando expira gran parte de la financiación actual.
Este convenio temporal alivia la presión inmediata, pero deja pendientes temas candentes como la reforma migratoria y los recortes propuestos por Trump. Analistas coinciden en que las negociaciones de diciembre serán cruciales para evitar una repetición de la crisis, en un Congreso polarizado donde la delgada mayoría republicana en la Cámara de Representantes podría volverse el nuevo campo de batalla.



