Chihuahua, Chih.- En un nuevo capítulo de la creciente tensión en el sector agropecuario mexicano, productores de todo el país inician este lunes un segundo paro nacional. La manifestación arranca con la toma de la caseta de peaje y bloque de carrreteras a partir de las 10 de la hora local, como parte de una serie de acciones coordinadas en múltiples entidades federativas. Esta movida se presenta apenas dos semanas después de las protestas del 14 y 15 de octubre, cuando agricultores paralizaron vías férreas y carreteras en al menos 17 estados, dejando filas de hasta 23 kilómetros en Jalisco y afectando la circulación en puntos clave del país.
La iniciativa, impulsada por el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano, busca visibilizar la agonía de más de 300 mil productores que enfrentan una crisis sin precedentes.
En Chihuahua encabezo la toma de la caseta de Sacramento el dirigente Heraclio “Yaco” Rodríguez Gómez, quien se autodenomina militante de Morena pero ha criticado abiertamente al gobierno federal, no oculta su frustración: «El gobierno sigue pasmado, sin posibilidad de dar una respuesta ni positiva ni negativa», declaró en un reciente pronunciamiento, al lamentar la ausencia de acuerdos tras las primeras movilizaciones. En Chihuahua, importante punto de la resistencia, el líder chihuahuense advierte que esta no es una amenaza, sino una confirmación de la desesperación que une a un sector al borde del colapso.
Llamado urgente a Sheinbaum: «El hambre y la necesidad nos unifica»
Desde las redes y foros del movimiento, Rodríguez Gómez extiende un directo llamado a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para que reciba a una delegación de productores y escuche de primera mano la realidad del campo. Acusa al Ejecutivo de basar sus decisiones en datos «incompletos o distorsionados», supuestamente manipulados por grandes grupos empresariales del sector agroindustrial. «El hambre y la necesidad nos unifica», enfatizó el líder durante la convocatoria inicial, recordando que miles de familias dependen de cultivos como el maíz, cuyo precio actual ronda apenas el 50% de los costos de producción, dejando a los agricultores incapaces de saldar deudas o invertir en la siguiente siembra.
Esta exigencia de diálogo directo resuena con fuerza en un contexto donde el gobierno ha mostrado «poca disposición para atender la crisis del campo», según el propio Rodríguez Gómez. La propuesta de reforma a la Ley de Aguas Nacionales, enviada por Sheinbaum a la Cámara de Diputados, se erige como el detonante más reciente: los productores la tildan de «regresiva y anticonstitucional» por sus efectos retroactivos, que amenazan derechos adquiridos sobre concesiones de riego y bombeo, potencialmente limitando el acceso al agua y asfixiando la producción agrícola en regiones áridas como Chihuahua.
Raíces de la crisis: Precios derrumbados y daños que devoran cosechas
Los motivos que alimentan este paro trascienden la mera queja económica; se anclan en una tormenta perfecta que azota al campo mexicano. La principal demanda es la intervención del Gobierno Federal para elevar los precios de compra garantizados, junto con la exclusión de los granos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), visto como un mecanismo que favorece importaciones a precios de dumping y socava la soberanía alimentaria. En Chihuahua, uno de los estados más golpeados, la comercialización de maíz y frijol se ha vuelto un laberinto de pérdidas, agravado por la plaga del gusano barrenador y la escasez de bodegas para almacenar cosechas.
A esto se suma un recorte drástico en los rendimientos: daños en los cultivos, provocados por sequías, heladas y plagas, han mermado la producción hasta en un 30%, según estimaciones del movimiento. «Todos los agricultores están quebrados y sin posibilidad de seguir produciendo», alertó Rodríguez Gómez, quien pinta un panorama donde el ganado enfrenta crisis en exportaciones y los pequeños productores luchan contra costos inflados que los importadores evaden con facilidad. La primera ola de protestas, que incluyó bloqueos en Jalisco, Chihuahua y otros 15 estados, no derivó en concesiones, sino en promesas vacías, lo que ahora impulsa esta segunda fase con mayor intensidad.
Sacramento bajo asedio: Expectativas y respuesta de autoridades
En la caseta de Sacramento, un nudo vial clave en la ruta hacia el norte de Chihuahua, se espera una nutrida presencia de agricultores locales desde las 10 de la mañana. Las acciones se replicarán en otras casetas y puntos estratégicos de entidades como Jalisco, donde el macrolibramiento de Guadalajara ya probó el impacto de estas movidas, y en la Ciudad de México, donde se anticipan concentraciones frente a dependencias federales. Rodríguez Gómez ha insinuado que, de no haber avances, las protestas podrían escalar hacia puentes internacionales o capitales estatales, unificando un «discurso de resistencia» a nivel nacional.
Las autoridades tanto de la Ciudad de México como de Chihuahua mantienen vigilancia discreta, sin anuncios de represión abierta, aunque el antecedente de las vías férreas bloqueadas el 14 de octubre sugiere posibles negociaciones de último minuto.



