Washington, D.C.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, organiza una recepción navideña en la Casa Blanca con invitados internacionales de alto perfil, entre ellos el empresario mexicano Ricardo Salinas Pliego, presidente de Grupo Salinas, dueño de TV Azteca y Banco Azteca.
El propio Salinas Pliego confirmó la invitación a través de sus redes sociales, donde compartió detalles de su reciente agenda en Estados Unidos. Acompañado de su hijo Hugo Salinas Sada, el magnate relató una serie de encuentros previos: «Ayer invitaron a mi hijo@hugo_hss y a mí a jugar golf en la hermosa Florida, luego a visitar a unos amigos en Mar-a-Lago, y hoy nos toca cena navideña en Washington D.C. Así de útil resulta tener visa… y avión», escribió con su característico tono irónico.
Mar-a-Lago, la residencia privada de Trump en Florida, ha sido escenario frecuente de reuniones con aliados cercanos del presidente estadounidense. Fuentes cercanas indican que Salinas Pliego busca posicionarse como un «puente» en la relación bilateral México-Estados Unidos, especialmente en temas de seguridad física y jurídica para las inversiones, en un contexto internacional que describió como «complejo».
Esta no es la primera interacción de Salinas Pliego con Trump. Históricamente, empresas vinculadas al empresario han realizado donaciones a campañas republicanas, y ambos comparten intereses en el golf y una visión crítica hacia gobiernos de izquierda. En 2025, tras el regreso de Trump al poder, Salinas ha intensificado sus visitas a EE.UU., incluyendo patrocinios en eventos relacionados con la toma de posesión presidencial.
La invitación resalta la creciente influencia de Salinas Pliego en círculos de poder estadounidenses, en contraste con las tensiones que mantiene con el gobierno mexicano de Claudia Sheinbaum, marcado por disputas fiscales millonarias. Analistas ven en este acercamiento una estrategia para fortalecer lazos económicos y políticos ante posibles presiones en materia de comercio, migración y seguridad.
Mientras el empresario disfruta de estos encuentros de élite, en México su nombre suena cada vez más como posible contendiente presidencial para 2030, con un discurso libertario que resuena con el trumpismo. La cena navideña podría ser más que un evento festivo: un indicio de alineaciones futuras en el tablero geopolítico norteamericano.