Chihuahua, Chih.- La disputa interna por la candidatura a la Presidencia Municipal de Chihuahua escaló de nivel luego de que el panista Roberto Lara Rocha respondiera públicamente a los señalamientos del secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña, quien previamente lo había señalado de orquestar una presunta campaña de guerra sucia tras haber sido cesado de la administración pública por supuestos actos de corrupción.
Al verse retratado en las columnas políticas que interpretaron los recados del funcionario estatal, Lara decidió sacudirse las sospechas y exigió a su correligionario dejar los mensajes velados para sostener los reclamos cara a cara, aclarando de entrada que en su expediente personal no existe ninguna carpeta de investigación vigente que avale las acusaciones de corrupción lanzadas desde el Palacio de Gobierno.
El fuego cruzado evidenció las profundas fracturas al interior del blanquiazul rumbo al proceso electoral interno. Lara recriminó al encargado de la política interna del estado el uso de la estructura oficial y de los recursos públicos para presionar a la militancia, cuestionando de paso su ADN partidista al recordarle sin rodeos que su paso histórico ha estado ajeno a la doctrina albiazul y que pretende importar viejas mañas del priismo más tradicional a las filas de Acción Nacional.
Para cerrar la pinza del desafío, el exfuncionario lanzó un doble emplazamiento al secretario general: primero, le exigió la renuncia al cargo para competir en piso parejo sin la tentación de usar la nómina y los fierros del estado; segundo, lo invitó a un debate público sin filtros para poner sobre la mesa las trayectorias de ambos frente a la militancia. La advertencia final del panista apuntó directo a la línea de flotación del proyecto gubernamental, al sentenciar que postular a De la Peña pondría en grave riesgo tanto la alcaldía capitalina como la propia gubernatura debido a la nula simpatía que cosecha entre los ciudadanos.



