Nueva York, EE.UU.- Nuevos registros publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos han sacado a la luz la estrecha relación que mantuvieron el cineasta Woody Allen y su esposa, Soon-Yi Previn, con el financiero y delincuente sexual Jeffrey Epstein. Los correos electrónicos detallan una amistad que iba más allá de encuentros casuales, incluyendo visitas privadas a la Casa Blanca y un apoyo mutuo frente a las acusaciones de conducta sexual inapropiada que ambos enfrentaron.
De acuerdo con los documentos, la relación era tan cercana que Epstein utilizó sus influencias en 2015 para gestionar un recorrido privado por la Casa Blanca para Allen y Previn. La visita se concretó el 27 de diciembre de ese año, aprovechando la ausencia del entonces presidente Barack Obama. Los registros muestran que Epstein consultó con Kathy Ruemmler, exconsejera de la Casa Blanca, sobre la viabilidad de la visita, sugiriendo que la presencia de Allen podría ser políticamente sensible debido a su imagen pública.
Los correos electrónicos también revelan una dinámica de acompañamiento emocional. En diversos intercambios, Epstein, Allen y Previn se compadecían por el escrutinio mediático y las acusaciones en su contra. En 2016, tras el estallido del caso contra Bill Cosby, los tres compararon sus situaciones. Epstein llegó a escribir que la multitud necesitaba una bruja para quemar, a lo que Allen respondió, a través de su esposa, que su caso era diferente pues él enfrentaba acusaciones de una madre iracunda, refiriéndose a Mia Farrow.
Además de las cenas frecuentes en Nueva York, Epstein asistía a proyecciones privadas de las películas de Allen e incluso lo visitaba durante el proceso de edición. En una carta de cumpleaños dirigida a Epstein en 2016, el cineasta elogió la variedad de invitados en las cenas del financiero y describió de forma peculiar al personal que atendía el lugar. Hasta el momento, el equipo de representación de Allen no ha emitido comentarios adicionales tras la publicación de estos registros, que profundizan en una conexión que ha marginado al director de la industria cinematográfica estadounidense durante la última década.