Nueva York, EE.UU.– Un autorretrato de Frida Kahlo pintado en 1940, conocido como “El sueño (La cama)”, alcanzó este jueves la cifra de 54,7 millones de dólares en una subasta celebrada en la casa Sotheby’s de Nueva York. Con este resultado, la obra de la artista mexicana se convierte en la pieza más cara jamás vendida en subasta de cualquier mujer en la historia del mercado del arte.
La venta pulverizó el anterior récord para una artista femenina, que desde 2014 ostentaba “Jimson Weed/White Flower No. 1” de la estadounidense Georgia O’Keeffe, adjudicada por 44,4 millones de dólares. Además, triplicó con creces el mejor registro previo de la propia Kahlo en subasta pública: los 34,9 millones de dólares pagados en 2021 por “Diego y yo”, el célebre doble retrato con su esposo, el muralista Diego Rivera.
Aunque se sabe que algunas obras de Kahlo han cambiado de manos en transacciones privadas por sumas superiores, el precio alcanzado este jueves marca un hito oficial en el mercado abierto y reafirma el creciente interés internacional por la producción de la pintora mexicana.
Una obra excepcional y casi invisible
“El sueño (La cama)” representa a la artista dormida sobre una cama coronada por un esqueleto de Judas cargado de explosivos, símbolo recurrente en su iconografía sobre la muerte y el dolor. La pintura pertenece al reducido grupo de piezas de Kahlo que han permanecido en colecciones privadas fuera de México, donde desde 1984 su obra fue declarada monumento artístico nacional. Esta condición impide que las pinturas ubicadas en territorio mexicano sean exportadas o destruidas, lo que reduce drásticamente la oferta disponible para el mercado global.
La última vez que el público pudo contemplar esta obra fue a finales de la década de 1990. Desde entonces había permanecido lejos de los museos y las exposiciones, lo que aumentó la expectación entre coleccionistas e instituciones.
La pieza fue la estrella indiscutible de una subasta dedicada al surrealismo que incluyó más de un centenar de trabajos de figuras como Salvador Dalí, René Magritte y Max Ernst. El martillo final, tras una puja intensa, confirmó no solo el valor económico de Kahlo, sino también su posición como una de las artistas más codiciadas del siglo XX.
Con este resultado, el mercado reafirma que la obra de Frida Kahlo trasciende fronteras y épocas. A más de siete décadas de su muerte, cada aparición pública de sus pinturas genera un impacto que combina reconocimiento artístico, reivindicación feminista y pura fuerza económica. El récord de este jueves probablemente no será el último.



