Washington, D.C.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezó este jueves una ceremonia oficial en la Casa Blanca para homenajear a Lionel Messi y al plantel del Inter Miami, tras la obtención del título de la Major League Soccer el pasado diciembre. El mandatario estadounidense destacó la trayectoria del astro argentino y la capacidad del equipo de Florida para gestionar la presión mediática y deportiva, logrando consolidarse como el primer club de la liga de futbol profesional invitado a la sede presidencial durante los dos mandatos de Trump.
Durante el acto, el presidente dirigió un mensaje directo a Messi, señalando que su llegada y victoria inmediata representan un fenómeno inusual y difícil de ejecutar bajo las expectativas globales que rodean su figura. El capitán argentino, quien recientemente fue nombrado Jugador Más Valioso de la liga por segunda temporada consecutiva, ingresó al salón principal junto al mandatario, aunque optó por no emitir declaraciones públicas durante el protocolo, manteniendo un perfil institucional junto a sus compañeros de equipo.
Al evento asistieron figuras internacionales del balompié como el uruguayo Luis Suárez y los argentinos Rodrigo De Paul y Tadeo Allende, además del comisionado de la liga, Don Garber. La presencia del gabinete presidencial y de personalidades del deporte como Alex Rodríguez subrayó la relevancia que la administración federal otorga al futbol, especialmente en el marco de la organización del próximo Mundial que se disputará en suelo norteamericano, canadiense y mexicano durante el verano.
Sin embargo, el clima festivo de la recepción se vio matizado por el complejo contexto geopolítico que enfrenta la administración Trump. La víspera del torneo mundialista se encuentra bajo la sombra de las tensiones bélicas con Irán y la reciente inestabilidad en México derivada de operativos militares contra liderazgos del narcotráfico. A pesar de estas crisis externas, la Casa Blanca reafirmó su compromiso con la seguridad del evento deportivo, donde selecciones como la de Irán tienen programados encuentros en sedes clave del sur de California y Seattle.