Ciudad de México.- La base trabajadora del Instituto Mexicano del Seguro Social adherida al Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social protagonizó un proceso histórico de participación democrática, en el cual se adelantó el triunfo contundente del no a la propuesta de incremento salarial del 6.8 por ciento acordada previamente en la dirigencia gremial.
La consulta nacional, llevada a cabo en 670 puntos de votación distribuidos en todo el país y supervisada por verificadores del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, registró una nutrida afluencia que rondó el 60 por ciento del total de los empleados convocados, equivalente a más de 280 mil sufragios emitidos de un padrón superior a las 475 mil personas con derecho al voto.
El origen de este ejercicio consultivo se remonta a las crecientes tensiones y protestas registradas en semanas previas en diversas entidades de la república, donde personal médico, de enfermería y administrativo manifestó su descontento no sólo por los montos económicos propuestos, sino también por las deficiencias operativas crónicas, la escasez de medicamentos, la falta de insumos médicos y el exceso de cargas laborales. Ante la presión de las bases y las recientes movilizaciones nacionales realizadas en la Ciudad de México y otros estados, el gremio y las autoridades federales abrieron las urnas para que los trabajadores decidieran de forma personal, libre, directa y secreta.
La oferta rechazada contemplaba distribuir el porcentaje global en un 2.9 por ciento directo al salario tabular y un 3.9 por ciento destinado a diversas prestaciones. Sin embargo, sectores disidentes y amplios contingentes de trabajadores argumentaron que dicha proporción resultaba insuficiente frente al costo de la vida y exigieron que el ajuste se centrara directamente en el sueldo base con aspiraciones de mejoras sustanciales superiores. En estados como Puebla, Guerrero y Durango, los reportes preliminares de las mesas de escrutinio reflejaron un rechazo categórico a la oferta oficial, con tendencias que superaron ampliamente la negativa de la base.
Con este resultado adverso a la propuesta inicial, el proceso entra en una nueva etapa de repercusiones institucionales y laborales. La dirigencia sindical nacional, encabezada por Rafael Olivos Hernández, junto con las autoridades del instituto encabezadas por Zoé Robledo, deberán retomar las mesas de diálogo para evaluar los pasos a seguir, lo que abre la puerta formalmente a la renegociación de las condiciones salariales y a la revisión de las demandas acumuladas por el personal que sostiene la operación de los servicios de salud pública en el país.



