París, Francia.- Más de un millón de franceses salen a la calle en todo el país, para protestar por recortes en el gasto gubernamental que lastima políticas de beneficio social, representan una de las mayores movilizaciones sociales en el país desde las manifestaciones contra la reforma de pensiones de 2023. Convocadas por los principales sindicatos, liderados por la Confédération Générale du Travail (CGT), estas acciones respondieron a las políticas de austeridad impulsadas por el presidente Emmanuel Macron y su nuevo primer ministro, Sébastien Lecornu, en un contexto de crisis política y económica. La jornada, marcada por paros masivos, bloqueos y enfrentamientos esporádicos con la policía, causó disrupciones significativas en el transporte, la educación, la salud y otros sectores clave.
La CGT, liderada por Sophie Binet, afirmó que más de un millón de personas participaron en 476 manifestaciones en ciudades como París, Marsella, Besançon, Clermont-Ferrand, Toulouse, Nantes, Lyon, Montpellier, Valenciennes, Reims, y Le Mans. Sin embargo, el Ministerio del Interior, encabezado por Bruno Retailleau, reportó una cifra provisional de 300,000 manifestantes a nivel nacional, con 280,000 fuera de París, y estimó una participación total de entre 600,000 y 900,000 personas. Estas discrepancias son comunes en Francia, donde los sindicatos tienden a inflar las cifras y las autoridades las minimizan.
Se registraron 260 a 476 manifestaciones y 63 a 95 acciones de bloqueo en todo el país, incluyendo operaciones caracol (ralentización del tráfico) en carreteras del sureste, como cerca de Toulon, y bloqueos de depósitos de autobuses en París y el norte. En París, los manifestantes bloquearon un depósito de autobuses antes del amanecer, lo que llevó a la intervención policial con gases lacrimógenos. Estudiantes también organizaron barricadas con mobiliario urbano frente a institutos como el Lycée Maurice Ravel en el distrito 20 de París, el Lycée Victor Hugo en Besançon, y escuelas en Amiens y Le Havre.
Se reportaron choques esporádicos en París, Nantes, y Lyon, donde la policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a manifestantes que intentaron atacar bancos o realizar actos de vandalismo. En París, se denunciaron “provocaciones” en los márgenes de la marcha principal, con intentos de atacar bancos. En Lyon, tres personas resultaron heridas, según medios franceses. El Ministerio del Interior desplegó 80,000 policías y gendarmes, apoyados por drones, vehículos blindados Centaur, y cañones de agua, anticipando hasta 8,000 alborotadores. Hasta el mediodía del 18 de septiembre, se reportaron 141 detenciones a nivel nacional, con 20 arrestos confirmados por la mañana.
Impacto en el transporte y la educación
Las huelgas afectaron gravemente el transporte urbano y regional; en París, se reportó que solo las tres líneas automáticas del Metro (1, 4 y 14) operaron con normalidad, mientras que el resto estuvieron cerradas o funcionaron con servicio mínimo durante las horas pico. Los tranvías y autobuses enfrentaron interrupciones significativas debido a bloqueos de depósitos.
La jornada de protestas se produce tras el colapso del gobierno del ex primer ministro François Bayrou, quien perdió una moción de confianza el 8 de septiembre en la Asamblea Nacional debido a su plan de recortes presupuestales de 44,000 millones de euros (unos 51,000 millones de dólares) para 2026, que incluía la eliminación de dos días festivos. Sébastien Lecornu, nombrado primer ministro el 10 de septiembre de 2025, es el séptimo jefe de gobierno de Macron y enfrenta el desafío de formar un gabinete y un presupuesto consensuado en un parlamento fragmentado, donde no cuenta con mayoría. Lecornu, un aliado cercano de Macron, ha prometido un “cambio de rumbo” y eliminó la propuesta de suprimir los días festivos, además de anunciar la reducción de privilegios para exministros, como protección policial y secretarios personales. Sin embargo, los sindicatos consideran estas medidas insuficientes y ven a Lecornu como una continuación del “macronismo”.
Demanda de los sindicatos: exigen la derogación de la reforma de pensiones de 2023, que elevó la edad de jubilación de 62 a 64 años, un tema que sigue generando rechazo; aumentos salariales, mejora de condiciones laborales, y más inversión en servicios públicos, como educación y salud; una reforma fiscal que grave más a los ricos y a las grandes empresas, en lugar de recortar el gasto público. Una pancarta en Reims decía: “Los verdaderamente asistidos son los ultra ricos”.
Con solo 18 meses restantes en su mandato, Macron enfrenta los niveles de popularidad más bajos de su presidencia, con un índice de aprobación inferior al 20% según encuestas. Los manifestantes en Niza arrojaron una efigie de Macron al aire, y pancartas exigían su renuncia. Sophie Binet, líder de la CGT, afirmó que el “obstáculo” para revertir las políticas de austeridad está en el Palacio del Elíseo.



