Ciudad de El Vaticano.- Al concluir el Rosario por la Paz en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV lanzó un llamado urgente a los líderes mundiales para que detengan la escalada de violencia y se sienten a negociar, advirtiendo que la humanidad atraviesa una hora dramática marcada por el rearme y el desprecio a la vida. El Pontífice denunció que la guerra actual, alimentada por el uso de drones y el afán de venganza, divide a las naciones y pisotea la dignidad humana bajo un delirio de omnipotencia.
En su discurso ante fieles de diversos países, el Santo Padre enfatizó que la oración no debe ser vista como un refugio pasivo o un anestésico frente a la injusticia, sino como una herramienta que educa para la acción. Denunció enérgicamente a quienes han hecho de su propio poder un ídolo ciego y sordo al que sacrifican todo valor, provocando que en muchas regiones del mundo las tumbas ya no sean suficientes para contener a las víctimas de conflictos que aniquilan la vida sin piedad.
León XIV subrayó las responsabilidades ineludibles de los gobernantes de las naciones, instándolos a abandonar las mesas donde se planifica el rearme para sentarse en mesas de diálogo y mediación. Recordando las palabras de sus predecesores, reiteró que nada se pierde con la paz, mientras que todo puede perderse con la guerra, e hizo un especial hincapié en escuchar la voz de los niños, cuyas cartas reflejan la verdad de la inocencia frente a actos inhumanos de los que algunos adultos se jactan con orgullo.
Finalmente, el Pontífice invitó a la sociedad civil a no rendirse ante la resignación y a volver a creer en la buena política y la moderación. Afirmó que cada individuo tiene un lugar en el mosaico de la paz y exhortó a actuar como una roca que se erosiona gota a gota, rompiendo la cadena del mal mediante la cultura del encuentro y el servicio a la vida, con la certeza de que el amor es la única fuerza capaz de levantar lo que la prepotencia ha pisoteado.