Ciudad Juárez, Chih.- La noche del miércoles alrededor de las 22:30 horas, un ataque armado irrumpió en un domicilio ubicado en el cruce de las calles María Viuda de Romero y Margarita Aldama, en la colonia Simona Barba, al suroriente. Tres hombres fueron ejecutados a balazos con más de 20 disparos de arma de fuego, presuntamente calibre 9 mm y .223, según casquillos recolectados en la escena. Los agresores, al menos tres sujetos armados con pistolas y rifles, ingresaron al hogar y dispararon directamente contra las víctimas, quienes estaban en la sala principal. No se reportaron heridos adicionales ni testigos directos, aunque vecinos alertaron al 911 por las detonaciones.
Este suceso eleva la cifra de homicidios dolosos en Ciudad Juárez a 776 en lo que va del año, un incremento del 15% respecto al mismo período de 2024, según datos preliminares de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua (FGE). La colonia Simona Barba, una zona residencial de clase media con presencia de pandillas locales y disputas por narcomenudeo, ha registrado al menos cinco homicidios similares en el último año, vinculados a ajustes de cuentas entre grupos delictivos como los «Chapulines» y remanentes del Cártel de Juárez.
Las víctimas fueron identificadas por familiares en el lugar, con apoyo de la Coordinación General de Servicios Periciales:
Martín Enríquez Barrientos, de 33 años, originario de Ciudad Juárez, trabajaba como mecánico en un taller local y residía en la misma colonia. Tenía antecedentes menores por posesión de marihuana en 2022, pero no estaba bajo investigación activa.
Jesús Ángel Córdova Pérez, de 22 años, estudiante de ingeniería en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) y mesero a tiempo parcial. Sin historial delictivo conocido; sus familiares lo describieron como «un joven trabajador sin enemigos».
Martín García Salazar, de 32 años, operador de maquinaria en una maquiladora del Parque Industrial Omega y padre de dos menores. Vecinos lo señalaron como «tranquilo y familiar», aunque fuentes extraoficiales mencionan que Enríquez Barrientos y García Salazar eran amigos de infancia y frecuentaban juntos eventos sociales en la zona.
Los cuerpos fueron trasladados al Servicio Médico Forense (Semefo) para necropsias, confirmando múltiples heridas letales en tórax y cabeza. Familiares de las víctimas protestaron en el sitio, exigiendo mayor patrullaje y culpando a la inseguridad crónica en la colonia.
Elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM), Policía Estatal, Guardia Nacional, Ejército Mexicano y agentes ministeriales acordonaron la zona minutos después del reporte. Se implementó un perímetro de seguridad de 200 metros y un operativo «cinturón» con 50 uniformados para rastrear a los responsables, incluyendo revisión de cámaras del C4 (Centro de Control y Comando). No hubo detenciones inmediatas, pero se incautaron 24 casquillos percutidos y un vehículo sospechoso (un sedán gris sin placas) abandonado a dos cuadras, posiblemente usado en la fuga.
La FGE abrió la Carpeta de Investigación 25-09-4567 por homicidio calificado y también en grado de tentativa (debido a impactos en paredes que podrían haber herido a otros). El fiscal coordinador de la Zona Norte, Alejandro Camacho, declaró que las indagatorias incluyen análisis balísticos, peritajes en el domicilio (huellas y ADN) y entrevistas a testigos anónimos.



