BUENOS AIRES, Argentina.- El movimiento de derechos humanos en Argentina y la región despide a una de sus figuras más emblemáticas. Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, universalmente conocida como Taty Almeida, falleció este domingo a los 95 años de edad. Referente indiscutible de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Almeida dedicó las últimas cinco décadas de su vida a la búsqueda de memoria, verdad y justicia, tras la desaparición de su hijo Alejandro en 1975, en los prolegómenos de la última dictadura militar (1976-1983).
Su deceso genera un profundo impacto en el arco político, social y de la cultura rioplatense, marcando el cierre de un capítulo fundamental en la historia de la resistencia civil frente al terrorismo de Estado.
Perfil biográfico y el quiebre de 1975
Nacida en el seno de una familia de fuerte tradición militar —lo que inicialmente la mantuvo alejada de la militancia política—, la vida de Taty Almeida cambió drásticamente el 17 de junio de 1975. Ese día, su hijo Alejandro Almeida, de 20 años, estudiante de primer año de la carrera de Medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y militante del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), fue secuestrado y desaparecido.
La desaparición de Alejandro ocurrió durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, período en el cual operaba la banda paramilitar de extrema derecha conocida como la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), liderada por José López Rega. Este contexto técnico es crucial: el calvario de la familia Almeida comenzó meses antes del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, demostrando que el engranaje de la represión ilegal ya estaba en marcha.
Trayectoria institucional y metodología de lucha
Tras golpear infructuosamente las puertas de cuarteles y despachos oficiales gracias a sus contactos familiares, Almeida se integró plenamente al movimiento de las Madres de Plaza de Mayo. Su activismo se caracterizó por:
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Línea Fundadora: Tras las divergencias internas en la organización matriz a mediados de la década de 1980 —vinculadas a la postura ante las exhumaciones de cadáveres, la aceptación de reparaciones económicas del Estado y las dinámicas de liderazgo interno—, Taty se alineó con la fracción Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, caracterizada por un perfil más horizontal y focalizado en los carriles de la justicia institucional.
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La Poesía como Evidencia: Años después de la desaparición de su hijo, Almeida halló una agenda donde Alejandro había escrito veinticuatro poemas. La publicación de estos textos se transformó en un legado cultural y pedagógico utilizado en escuelas y universidades para humanizar la cifra de los 30.000 desaparecidos.
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Política de Estado: Fue una de las principales impulsoras de la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final en 2003, lo que permitió la reapertura de los juicios por delitos de lesa humanidad en Argentina a partir de 2006.
«Pasamos de ser las ‘locas’ que daban vueltas a la pirámide, a ser un ejemplo internacional de resistencia pacífica. Nosotras no pedimos venganza, pedimos justicia legal con jueces de la Constitución».
— Taty Almeida (Archivo, Encuentro de DDHH).
Contexto histórico de la desaparición forzada
Taty Almeida falleció sin lograr el que fue el motor de su existencia: conocer el paradero de los restos de Alejandro. El caso de su hijo forma parte del universo de crímenes tipificados a nivel internacional bajo la figura jurídica de desaparición forzada de personas, un delito de carácter continuo y permanente mientras no se conozca el destino de la víctima.
| Variable Técnica | Detalle del Caso |
| Víctima | Alejandro Almeida (20 años) |
| Fecha de Desaparición | 17 de junio de 1975 |
| Período Político | Antesala del golpe, bajo el accionar de la Triple A |
| Encuadre Jurídico | Delito de lesa humanidad (imprescriptible) |
| Estatus del Cuerpo | No recuperado (Sin destino final verificado) |
La partida de Almeida acelera el inevitable recambio generacional en los organismos de derechos humanos de Argentina. Debido a la avanzada edad de las Madres y Abuelas supervivientes, la posta operativa y legal de las causas judiciales ha sido delegada formalmente en la agrupación H.I.J.O.S. (Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio) y en equipos jurídicos especializados, garantizando la continuidad de los juicios pendientes en los tribunales federales.



