Chihuahua, Chih.- El Festival de Día de Muertos 2025, titulado “El Regreso de las Ánimas”, culminó su fin de semana inaugural con una vibrante celebración en el Centro Histórico de Chihuahua, donde cerca de 100 mil personas se congregaron para honrar las tradiciones mexicanas y recordar a sus antepasados en un ambiente lleno de color, música y arte popular. Organizado por el Gobierno Municipal, el evento se extenderá hasta el 7 de noviembre, ofreciendo una serie de actividades que fusionan el folklore local con expresiones culturales contemporáneas, atrayendo a familias enteras y turistas que buscan preservar el legado del Día de Muertos.
Las festividades dieron inicio con el imponente desfile de Catrinas, que recorrió las principales avenidas del primer cuadro de la ciudad la noche del sábado. Más de mil 600 participantes, ataviados con elegantes vestidos multicolores, sombreros adornados y maquillajes inspirados en la icónica figura creada por José Guadalupe Posada, desfilaron acompañados de carros alegóricos y hasta jinetes disfrazados montando caballos engalanados. Miles de familias se alinearon en las aceras para admirar este espectáculo, que simboliza la elegancia de la muerte en la tradición mexicana y que se ha convertido en un sello distintivo de las celebraciones chihuahuenses. El desfile, conocido también como “Camino de las Ánimas”, provocó el cierre temporal de calles como Venustiano Carranza y Aldama, permitiendo un flujo seguro de participantes y espectadores.
Plaza de Armas: epicentro de tradiciones y homenajes
Una vez concluido el desfile, la acción se trasladó a la Plaza de Armas, transformada en un verdadero santuario efímero gracias al montaje del Instituto de Cultura del Municipio. Cada rincón del espacio público rebosaba de decoraciones temáticas: papel picado ondeando al viento, velas parpadeantes, flores de cempasúchil y calaveras artísticas que invitaban a los visitantes a inmortalizar el momento con fotografías. Destacó el Altar de Muertos de la Presidencia Municipal, dedicado al conserje Francisco Alonso, un humilde servidor público cuya memoria fue honrada como símbolo de dedicación cotidiana a la comunidad. Además, compañías de danza deleitaron al público con bailables regionales frente a la Catedral, fusionando ritmos prehispánicos con toques modernos que evocaban el ciclo de la vida y la muerte.
El clímax de la noche llegó con la premiación del concurso de altares de muertos, coordinado por la Dirección de Desarrollo Humano y Educación, en el que participaron instituciones educativas de niveles básico, media superior y superior. El alcalde Marco Bonilla, en un mensaje cargado de gratitud, resaltó el compromiso de los equipos participantes por mantener viva esta tradición ancestral, que no solo embellece la ciudad sino que educa a las nuevas generaciones sobre el respeto a los difuntos. Tras su intervención, anunció a los galardonados: el tercer lugar correspondió a la Escuela Primaria “Alfonso Hernández Irigoyen”, con un altar dedicado a Rita Patiño, una figura emblemática de la cultura tarahumara cuya vida inspira resiliencia; el segundo sitio fue para el Jardín de Niños Elisa Griensen, en honor a la heroína chihuahuense que defendió la soberanía nacional; y el primer premio recayó en la Escuela Secundaria Estatal 3064, por su altar tributado al muralista David Alfaro Siqueiros, maestro del arte revolucionario mexicano. Esta competencia, que fomenta la creatividad y el trabajo en equipo, subraya el rol educativo del festival en la preservación de las raíces culturales.
Con “El Regreso de las Ánimas”, Chihuahua reafirma su posición como un bastión de las tradiciones mexicanas, atrayendo no solo a locales sino a visitantes de otras regiones que buscan experiencias auténticas. El evento, que incluye música en vivo, exposiciones artísticas y espacios interactivos, se prolongará durante la semana con más presentaciones en la Plaza de Armas, invitando a la comunidad a reflexionar sobre la muerte como parte integral de la vida. Autoridades municipales destacan que esta edición ha superado expectativas en asistencia y participación, consolidando al festival como un referente anual que une generaciones en torno al patrimonio inmaterial de México.



