Chihuahua, Chih.- La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, señaló que el exfiscal César Jáuregui se fue por la libre en el caso de los agentes de la CIA que participaron en un operativo en la sierra de Chihuahua y sostuvo que ella fue la única que enfrentó las consecuencias políticas del episodio. Durante una entrevista de casi 20 minutos con Claudio Ochoa, de Latinus Diario, la mandataria no mencionó por su nombre a Jáuregui, pero sus referencias al entonces fiscal fueron evidentes al hablar de las decisiones tomadas y de las investigaciones abiertas a raíz del caso.
Campos aludió a la semana en que el asunto escaló políticamente, con la apertura de dos carpetas de investigación, una en el ámbito federal y otra en el estatal; la exigencia de un juicio político en su contra y el resurgimiento de una antigua acusación por parte del exgobernador Javier Corral, a quien calificó como un traidor y un seudo senador.
La gobernadora dejó así en claro su intención de deslindarse de las decisiones que derivaron en la controversia por la presencia de agentes estadounidenses en territorio chihuahuense. Su señalamiento contra el exfiscal se convirtió en el eje de una conversación en la que también abordó sus diferencias con Corral, su relación con la presidenta Claudia Sheinbaum y el respaldo que recibió de la dirigencia nacional del PAN.
En ese contexto, Campos agradeció el respaldo de Jorge Romero, dirigente nacional del PAN, quien organizó un encuentro nacional de panistas para expresarle su apoyo en medio de la crisis. La mandataria destacó la importancia de la solidaridad de su partido durante los días en que enfrentó cuestionamientos políticos y legales por el caso de la sierra.
También arremetió contra Javier Corral, a quien acusó de haber intentado entregar la gubernatura a cambio de obtener fuero. Lo calificó de traidor y cuestionó su actuación política, en un nuevo capítulo de la confrontación que mantienen ambos personajes desde que el exmandatario dejó el gobierno estatal.
La entrevista permitió conocer, además, la explicación de Campos sobre la llegada de Gilberto Loya a una nueva responsabilidad. Dijo que su incorporación busca corregir insuficiencias heredadas, en una referencia a problemas pendientes que, según su planteamiento, requieren atención y ajustes en la actuación gubernamental.
Sobre su encuentro con la presidenta Claudia Sheinbaum en el aeropuerto de Ciudad Juárez, la gobernadora aseguró que ambas hablaron ampliamente y con franqueza durante los cinco minutos que duró la conversación. Al referirse a ese intercambio, expresó su expectativa de que la presidenta estuviera «más calmada», una frase que deja ver que las diferencias entre ambas no están completamente superadas.
Campos también rechazó que le hubiera producido alivio la posibilidad de que Andrea Chávez no buscara la gubernatura de Chihuahua. La senadora juarense ha mantenido una actitud crítica hacia la mandataria, a quien cuestiona de manera recurrente. La gobernadora evitó convertir esa diferencia en un enfrentamiento personal más amplio y tampoco descalificó a Cruz Pérez Cuéllar, alcalde de Ciudad Juárez y uno de los principales aspirantes de Morena a sucederla.
Al hablar de su trayectoria, Campos presumió ser la primera mujer en llegar a la gubernatura de Chihuahua, un hecho que considera parte de su legado político. También corrigió a Claudio Ochoa cuando el conductor afirmó que había sido panista hasta hacía diez años. La mandataria precisó que su militancia en el PAN se remonta a muchos más años, con lo que reivindicó una trayectoria partidista de larga duración.
La conversación abordó incluso las posibilidades de que busque la candidatura presidencial en 2030. Campos no ofreció una definición tajante sobre ese escenario y sostuvo que en su futuro está «el seguir dando resultados». En ese intercambio apareció también la expresión «le dice que no me descalifique», en una respuesta que mantuvo abierta la conversación sobre sus aspiraciones y el trato político que recibe.
La entrevista dejó varios mensajes. El más importante fue el deslinde de Maru Campos respecto del caso de los agentes de la CIA en la sierra, al atribuir al entonces fiscal una actuación por cuenta propia. La gobernadora buscó separar su responsabilidad de las decisiones que originaron la crisis, recordó las dos investigaciones abiertas y puso sobre la mesa el costo político que enfrentó durante aquella semana.
El señalamiento contra Jáuregui, aunque formulado sin mencionar su nombre, constituye una toma de posición relevante por parte de la gobernadora. En una controversia que involucró la presencia de agentes extranjeros, cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades y exigencias de responsabilidades políticas, Campos colocó al exfiscal en el centro de su explicación y reivindicó el respaldo que recibió de la dirigencia nacional panista.



