Ciudad Juárez, Chih.- El proceso interno de Morena para definir las coordinaciones estatales ha dejado profundas fisuras y un marcado descontento entre la militancia histórica de Chihuahua. Ante este panorama, el fundador y referente político del obradorismo en el estado, Martín Chaparro Payán, rompió el silencio con un amplio y enérgico mensaje difundido en redes sociales, donde externó su profunda frustración ante las decisiones cupulares que —advierte— traicionan la esencia del movimiento.
Para dimensionar la gravedad del posicionamiento, es fundamental recordar que Martín Chaparro no es un actor improvisado dentro de la izquierda chihuahuense. Radicado en Ciudad Juárez desde 1990 y originario de Casas Grandes, Chaparro fue el artífice material y político en la consolidación y obtención del registro oficial de Morena en la entidad a partir de 2014.
Asimismo, se desempeñó como el primer presidente e histórico dirigente estatal del partido entre 2016 y 2021, encabezando las etapas más complejas de organización territorial en el estado frente al dominio de los partidos tradicionales, antes de incorporarse temporalmente a la administración federal en la Secretaría de Educación Pública. Su voz representa, por tanto, el sentir de la base fundacional que hoy cuestiona el rumbo de las designaciones.
El diagnóstico de la decepción y el enojo colectivo
En su extenso comunicado dirigido a quienes le han acompañado con convicción, Chaparro abordó sin filtros el clima de desaliento que permea en las bases territoriales del estado tras los recientes nombramientos.
“Hoy quiero hablarles con absoluta franqueza, porque sé que muchas y muchos de ustedes se sienten desanimados, con decepción e incluso con enojo ante la decisión tomada para encabezar la Coordinación de la Cuarta Transformación en Chihuahua”, expresó al inicio de su pronunciamiento, validando un malestar que —aseguró— él mismo comparte al ver desplazados los ideales colectivos por lógicas de pragmatismo político.
Frente a la justificación del pragmatismo electoral o las alianzas cupulares, el exdirigente estatal planteó una reflexión profunda sobre los costos de ceder ante acuerdos que marginan a la militancia. Utilizando como antecedente los votos coyunturales registrados en el Senado federal durante la legislatura pasada, reconoció que la política nacional a veces impone mayorías circunstanciales, pero advirtió con firmeza que el rumbo del movimiento no puede quedar a merced de una sola persona.
En uno de los pasajes más directos de su mensaje, sentenció: “Una persona puede ser circunstancialmente parte de una decisión o de una estrategia política; pero el proyecto de transformación no puede depender de una sola persona”. Bajo esta premisa, exigió separar la aceptación táctica de una designación con la renuncia a la conciencia crítica.
Llamado a la vigilancia y rechazo a las viejas prácticas
El posicionamiento subraya que la obligación de la militancia no radica en el aplauso incondicional a figuras públicas, sino en la defensa irrestricta de un programa de gobierno basado en la honestidad y la congruencia.
“Nuestra obligación no es defender personas. Nuestra obligación es defender un proyecto”, enfatizó Chaparro, al tiempo que lanzó una advertencia tajante sobre los riesgos de mimetizarse con los adversarios: “Si queremos que Chihuahua cambie, no podemos permitir que Morena termine reproduciendo las mismas prácticas que durante décadas combatimos”.
Finalmente, el referente del obradorismo en el norte cerró su mensaje con un exhorto a no abandonar la lucha política ni replegarse ante la adversidad. Invitó a la base a mantener la organización interna y la exigencia de rendición de cuentas, recordando que los cargos públicos son pasajeros, pero las causas sociales son permanentes.
“Nuestro movimiento no nació para cambiar de colores a los viejos métodos de hacer política. Nació para cambiar la forma de hacer política. Y esa transformación también se construye desde adentro, con organización, con participación, con crítica responsable y con una militancia que no se vende, no se arrodilla y no renuncia a sus principios”, concluyó.



