Washington D.C. – La líder opositora venezolana María Corina Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025, confirmó este jueves que entregó físicamente su medalla original al presidente Donald Trump durante un encuentro privado en la Casa Blanca.
Tras la reunión, Machado declaró ante periodistas: “Presenté al presidente de los Estados Unidos la medalla del Premio Nobel de la Paz, como reconocimiento a su compromiso único con nuestra libertad”. El gesto, que ella describió como emotivo y simbólico, busca agradecer el rol de Trump en la caída de Nicolás Maduro y la promoción de la democracia en Venezuela.
Trump, por su parte, publicó en su red social: “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he hecho. ¡Qué maravilloso gesto de respeto mutuo!”. La Casa Blanca difundió una fotografía oficial en la que ambos posan juntos, con Trump sosteniendo la medalla enmarcada junto a una placa que elogia su “extraordinario liderazgo en la promoción de la paz mediante la fuerza, el impulso a la diplomacia y la defensa de la libertad y la prosperidad”.
El Comité Nobel reaccionó rápidamente recordando sus normas: aunque la medalla física —un objeto de oro— puede cambiar de manos como gesto personal, el título de laureado es intransferible, irrevocable y permanente. En un tuit inusual del Centro Nobel de la Paz se leyó: “Una medalla puede cambiar de dueño, pero el título de Premio Nobel de la Paz no”.
La acción ha desatado indignación en Noruega, donde el premio representa un pilar de poder blando nacional. Políticos y medios calificaron el gesto de “patético”, “absurdo” e “insólito”, acusando a Machado de utilizar el galardón en un “juego político y bélico”. Varios partidos noruegos criticaron que se vincule el Nobel a una figura tan controvertida como Trump, y el Instituto Nobel reiteró que la decisión original se basó en la lucha pacífica de Machado por la democracia venezolana en 2024-2025.
Desde Caracas, la presidenta encargada Delcy Rodríguez ironizó sobre la visita, mientras chavistas en redes descargaron críticas contra Machado por “humillarse” y “regalar” un símbolo de paz a quien consideran un intervencionista.
El episodio revive debates históricos sobre el Nobel de la Paz, entregado en ocasiones a figuras que luego protagonizaron conflictos (como Obama o Abiy Ahmed). Sin embargo, esta vez el foco está en el simbolismo: Machado, tras un año de clandestinidad y exilio, optó por un gesto de alto costo político para congraciarse con la administración Trump, pese a que este nunca la respaldó como sucesora de Maduro.
Expertos señalan que, aunque el premio no se revoca, la entrega erosiona su prestigio simbólico en un contexto de polarización global. Machado, por su parte, insistió en que el acto refleja gratitud del pueblo venezolano y confianza en una transición ordenada con apoyo internacional.
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