Chihuahua, Chih.- Tras una prolongada audiencia que se extendió durante todo el fin de semana, derivada de su detención efectuada el sábado por la mañana, César Jáuregui abandonó las instalaciones judiciales la noche del domingo, alrededor de las 10:30 horas, con la resolución de enfrentar su proceso en libertad al determinarse que no existía el riesgo de fuga necesario para aplicarle la prisión preventiva oficiosa.
La salida del exfuncionario generó momentos de algarabía entre decenas de simpatizantes y allegados que se congregaron en el exterior del recinto. Detrás de las rejas de contención, los seguidores celebraron con aplausos y muestras de apoyo el fallo judicial que le permitía eludir la cárcel mientras se desarrollaban las investigaciones iniciales de su caso.
No obstante, la celebración ciudadana duró apenas unos instantes. En el mismo momento en que cruzaba las puertas para reencontrarse con sus simpatizantes, agentes federales y ministeriales ejecutaron una nueva orden de aprehensión en su contra. Esta segunda captura responde a una carpeta de investigación abierta por la fiscal Ernestina Godoy, la cual imputa a Jáuregui el delito de traición a la patria, un ilocalizable giro legal que modificó drásticamente su situación jurídica en cuestión de minutos.
Ante la gravedad del nuevo señalamiento y los protocolos de seguridad federales requeridos para delitos de esta magnitud, el imputado fue trasladado de inmediato bajo un fuerte dispositivo de seguridad hacia el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 1, conocido como el penal del Altiplano, en el Estado de México, donde permanecerá recluido mientras se define su situación legal respecto a esta nueva acusación.
El caso ha generado un fuerte revuelo en la escena política nacional y estatal, conjugando repercusiones sobre los motivos de su primera detención, el debate en torno al presunto trasfondo político de las acciones judiciales y la severidad de las imputaciones encabezadas por la instancia federal.



