Ciudad del Vaticano. – En el III Domingo de Adviento, conocido como «Gaudete» por su llamada a la alegría, el Papa León XIV presidió en la Basílica de San Pedro la Misa por el Jubileo del mundo penitenciario, evento que cierra los grandes actos del Año Santo 2025. Miles de fieles, entre ellos cientos de presos, guardias, capellanes y voluntarios de más de 90 países, llenaron el templo vaticano para celebrar la «esperanza para el mundo carcelario».
En su homilía, León XIV reconoció la dureza de la vida en prisión: «La cárcel es un entorno difícil y hasta las mejores intenciones pueden encontrar muchos obstáculos». Sin embargo, exhortó a no desanimarse: «No hay que cansarse, desanimarse o retroceder, sino seguir adelante con tenacidad, valentía y espíritu de colaboración».
El Pontífice enfatizó que la justicia verdadera no se reduce al castigo, sino que busca la reparación y la reconciliación: «Son muchos los que aún no comprenden que hay que levantarse de toda caída, que ningún ser humano coincide con lo que ha hecho y que la justicia es siempre un proceso de reparación y reconciliación».
Recordó la histórica apertura de la Puerta Santa en la cárcel de Rebibbia por parte del Papa Francisco en diciembre de 2024, un gesto inédito que incluyó a los reclusos en el Jubileo de la Esperanza.
El Papa Francisco abre la Puerta Santa en la cárcel de Rebibbia, diciembre 2024 (Vatican Media)
León XIV hizo eco del deseo expresado entonces por su predecesor: conceder amnistías o condonaciones de pena para facilitar la reinserción. «Confío en que en muchos países se dé cumplimiento a su deseo. El Jubileo, en su origen bíblico, era un año de gracia en el que a todos se les ofrecía la posibilidad de empezar de nuevo», afirmó.
Destacó también los desafíos actuales del sistema penitenciario –hacinamiento, falta de programas educativos y laborales, heridas emocionales– y llamó a cultivar la misericordia incluso entre muros: «Del duro terreno del sufrimiento y el pecado brotan flores maravillosas».
Este Jubileo marca el cierre simbólico de los grandes eventos del Año Santo 2025, iniciado por Francisco y que León XIV clausurará el 6 de enero de 2026. Un mensaje claro: la esperanza no defrauda, y siempre es posible un nuevo comienzo.