Chihuahua, Chih.- La situación de violencia en la Sierra Tarahumara ha alcanzado niveles críticos, según las recientes declaraciones de la defensora de derechos humanos y pueblos originarios María Teresa «Petty» Guerrero Olivares.
Durante la presentación de su libro «Donde hubo bosques de colosos pinares», la activista denunció que desde 2024 el crimen organizado impone por la fuerza a comisariados ejidales en comunidades como Norogachi, Rochoachi, Papajichi y Aboreachi, en la meseta de Guachochi, donde se concentra la mayor explotación forestal.
Petty Guerrero afirmó que el narcotráfico ha permeado las estructuras civiles: “Ahorita, la mayoría de los presidentes municipales de los 13 municipios en los que yo me moví, te aseguro, todos ya es el narco el que gobierna, pero tienen una cara civil municipal, que puede ser candidato de Morena o del PRI o del PAN”. Agregó que “ya todo está legalizado, está legalizado el crimen”, con el crimen organizado integrado desde los seccionales municipales hasta los ejidos.
Estas declaraciones reflejan un colapso institucional en la región, donde la violencia, el control armado de autoridades locales y la explotación de recursos naturales profundizan la crisis de seguridad y derechos humanos para las comunidades rarámuri y otros pueblos originarios.