Washington, D.C.- La Corte Suprema de Estados Unidos impuso un límite drástico a las ambiciones económicas del presidente Donald Trump. En un fallo histórico, el máximo tribunal determinó que la Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional (IEEPA) no otorga facultades al Ejecutivo para imponer aranceles de manera unilateral, invalidando la estrategia de «poder absoluto» que la Casa Blanca intentó ejercer desde el inicio de su segundo mandato.
El fallo, redactado por el juez John Roberts, establece que la autoridad para legislar en materia comercial reside en el Congreso y no en la presidencia. A esta decisión se sumó el magistrado Neil Gorsuch, quien enfatizó que el mandatario no logró identificar una base legal clara para reclamar poderes extraordinarios. Esta resolución obligó a la administración a reducir sus aranceles universales del 40% a un máximo del 15%, amparándose ahora en la Ley Comercial de 1974, la cual tiene una vigencia limitada de 150 días sin el aval legislativo.
La reacción del presidente no se hizo esperar. A través de sus redes sociales, Trump calificó a los jueces que votaron en su contra como desleales y antipatrióticos. Pese al revés judicial, el mandatario aseguró que el fallo le otorga indirectamente mayor libertad para aplicar otro tipo de sanciones internacionales y ya anticipó que su próxima batalla legal será contra la ciudadanía por nacimiento, protegida por la 14ª Enmienda.
El panorama económico también contradice el discurso oficial. Mientras Trump asegura que sus medidas redujeron el déficit comercial en un 78%, datos de la Oficina de Análisis Económico revelan que la reducción real fue de apenas un 0.2%. Por el contrario, el déficit de bienes y servicios aumentó un 2.4% respecto al año anterior, evidenciando que la estrategia arancelaria no ha surtido el efecto esperado en las potencias rivales como China.